Domingo 17/12/2017. Actualizado 01:07h

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Tribunas

A los 100 años de la Facultad de Teología de la UCA

El Papa Francisco alerta sobre el peligro de los teólogos "de museo"

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Pide que la teología no contemple la humanidad “desde un castillo de cristal”, ni se agote en la disputa académica.

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Un artículo de...

Mercedes  De La Torre
Mercedes De La Torre

Corresponsal en el Vaticano

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Así lo ha escrito el Papa en una carta dirigida al actual arzobispo de Buenos Aires, el cardenal Mario Aurelio Poli como gran Canciller de la Universidad Católica Argentina (UCA) en ocasión del centenario de fundación de la Facultad de Teología de esta casa de estudios de educación superior.

Acerca de esta celebración, el Papa ha explicado que supone “un momento importante para la Iglesia en Argentina” y, utilizando palabras claras, ha propuesto consejos aplicables a todos los teólogos del mundo.

En primer lugar, el Pontífice ha recordado el 50 aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II que “ha producido un movimiento irreversible de renovación que viene del Evangelio” por lo que es necesario ir hacia adelante” evitando una teología que “se agota en la disputa académica o que contempla la humanidad desde un castillo de cristal” porque “se aprende para vivir: teología y santidad son un binomio inseparable”.

Asimismo, el Papa ha insistido en que “enseñar y estudiar teología significa vivir en una frontera, esa en la que el Evangelio encuentra las necesidades de las personas a las que se anuncia, de manera comprensible y significativa” por lo que ha animado a desarrollar la teología “basada en la Revelación, en la Tradición” pero también ha exhortado a “acompañar los procesos culturales y sociales, especialmente las transiciones difíciles” para no conformarse en una teología “de despacho”. 

Por este motivo, Francisco ha instado a que el lugar de las reflexiones sean “las fronteras” sin caer en la tentación de “pintarlas, perfumarlas, acomodarlas un poco y domesticarlas” ya que también “los buenos teólogos, como los buenos pastores, huelen a pueblo y a calle y, con su reflexión, derraman ungüento y vino en las heridas de los hombres” para que la teología sea expresión de una Iglesia que es «hospital de campo» que “vive su misión de salvación y curación en el mundo”.

En este sentido, ha precisado que la misericordia “no es sólo una actitud pastoral, sino la sustancia misma del Evangelio de Jesús” por lo que los ha animado a estudiar “cómo, en las diferentes disciplinas - dogmática, moral, espiritualidad, derecho, etc. - se puede reflejar la centralidad de la misericordia” para no caer en el riesgo de “la mezquindad burocrática o en la ideología, que por su propia naturaleza quiere domesticar el misterio” sino más bien entender que la teología “es comprender a Dios, que es Amor”.

Al concluir, ha advertido sobre el peligro de ser un teólogo “de museo” que “acumula datos e información sobre la Revelación, pero sin saber muy bien qué hacer con ello”  y ha animado a formar teólogos que sean capaces de “construir en tomo a sí la humanidad, de transmitir la divina verdad cristiana en una dimensión verdaderamente humana” para no ser “un intelectual sin talento, un eticista sin bondad o un burócrata de lo sagrado”.

Twitter: @mercedesdelat

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