Domingo 22/07/2018. Actualizado 01:00h

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Tribunas

La Iglesia en Andalucía

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Con el nombramiento de monseñor Rafael Zornoza Boy como obispo de Cádiz y Ceuta se podría decir que ha comenzado el nuevo curso pastoral post JMJ, o según la abreviatura clásica, d. JMJ.

La asignatura pendiente para la provisión de diócesis es Orense, que se ha atascado en los procesos ordinarios, que ha avanzado hacia atrás en los extraordinarios y que ya sólo le queda la solución a la gallega. Una solución que no pasa por Madrid, sino por Santiago de Compostela. Madrid ahora entra en una nueva etapa, con un cardenal Rouco cargado de ilusión y con ganas de un movimiento orquestal final de su sinfonía pastoral que recoja los frutos de lo sembrado durante tantos años y con tanto esfuerzo. El éxito eclesial de la visita del Papa, que se irá midiendo poco a poco en el inmediato futuro, tendrá un indicativo en el balance que Benedicto XVI haga en su discurso a la Curia romana de las próximas navidades.

No debemos olvidar que con el traslado del obispo auxiliar de Getafe a Cádiz y Ceuta se completa el mapa episcopal de Andalucía. Una Comunidad autónoma que presenta ya un episcopado renovado, con una característica común, la experiencia pastoral y la formación acreditada de sus obispos. Se podría decir que en el mapa de las Comunidades Autónomas, la región que tiene un perfil episcopal más completo es Andalucía, con lo que se puede ya hablar de una renovación de la Iglesia andaluza. Un cambio diseñado desde hace tiempo y que, sin duda, dará sus frutos. Un cambio, sin lugar a dudas, generacional en todos los sentidos.

No se trata de una Iglesia distinta ni distante de la anterior, sino de una Iglesia renovada que sabrá apuntalar las raíces cristianas de ese Comunidad y potenciar la fuerza de su religiosidad natural, al tiempo que ya se está percibiendo el empeño por corregir los errores de la hermenéutica de la ruptura posterior al Concilio Vaticano II, según el decir de Benedicto XVI. He aquí los datos: Provincia eclesiástica de Granada: arzobispo de Granada: Francisco Javier Martínez Fernández; obispo de Almería: Adolfo González Montes; obispo de Cartagena: José Manuel Lorca Planes; obispo de Guadix: Ginés Ramón García Beltrán; obispo de Jaén: Ramón del Hoyo López; obispo de Málaga: Jesús Esteban Catalá Ibáñez. Provincia eclesiástica de Sevilla: arzobispo de Sevilla: Juan José Asenjo Peregrina; obispo de Cádiz y Ceuta: Rafael Zornoza Boy; obispo de Canarias: Francisco Cases Andreu; obispo de Córdoba: Demetrio Fernández González; obispo de Huelva: José Vilaplana Blasco; obispo de Jerez de la Frontera: José Mazuelos Pérez; obispo de Tenerife: Bernardo Álvarez Afonso; obispo auxiliar de Sevilla: Santiago Gómez Sierra.

A este proyecto va a contribuir decisivamente monseñor Rafael Zornoza Boy, un obispo que, pocos saben, domina la lengua catalana a la perfección. Formado en la más fecunda de las constelaciones sacerdotales del Madrid del postconcilio contribuyó decisivamente a crear la diócesis de Getafe, a la sombra del recordado monseñor Golfín, con el impulso y la sangre nueva de un Seminario que ha sido, durante muchos años, el prototipo de Seminario diocesano. Un Seminario en el que se ha formado un clero joven, fiel a la Iglesia y de honda y recia espiritualidad. Un Seminario en el centro de la espiritualidad cristológica, bajo la atenta mirada del Corazón de Jesús que le abrazaba en su seno. El Seminario es, según el Concilio Vaticano II, el corazón de la diócesis. En Cádiz latirá un corazón nuevo.

José Francisco Serrano Oceja

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