Jueves 14/12/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Preparación del Sínodo de las Familias

Este es el mensaje que el Papa Francisco envía a las familias que sufren

El obispo de Roma comenzará a dirigirse a las familias vulnerables

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Papa abrazo

Un artículo de...

Mercedes  De La Torre
Mercedes De La Torre

Corresponsal en el Vaticano

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El Pontífice ha comenzado un nuevo ciclo de catequesis para preparar la próxima Asamblea Sinodal de los Obispos sobre la pastoral familiar.

El mismo Papa ha reconocido la vulnerabilidad que tiene la familia cuando atraviesa por condiciones de vida que la ponen a prueba. Un problema evidente actual es la pobreza, expresada claramente en la precariedad juvenil, y al aspecto de la pobreza en la familia dedicó la audiencia general.

Un mensaje práctico y cercano: las dificultades económicas pueden deteriorar los vínculos “no es solo una cuestión de pan. Hablamos de trabajo, hablamos de educación, hablamos de sanidad”, ha explicado el Papa quien fue profesor para animar a ver a los niños que “saben que el hombre no vive solo de pan sino que ellos quieren amor”.

Y esto “es casi un milagro que, también en la pobreza, la familia continúe a formarse e incluso a conservar - como puede - la especial humanidad de sus vínculos”, ha explicado Papa Francisco quien ha afirmado que este hecho “irrita a aquellos planificadores del bienestar que consideran los afectos, la generación, los vínculos familiares, como una variable secundaria de la calidad de vida. ¡No entienden nada! Al contrario, nosotros debemos arrodillarnos delante a estas familias, que son una verdadera escuela de humanidad que salva a las sociedades de las barbaries”.

El texto completo de la catequesis está disponible en este link 

Por último, repropongo el mensaje que el Papa ha enviado este miércoles a las familias con mayores dificultades: «Hijo, no rechaces al pobre lo necesario para la vida, no seas insensible a la mirada de los necesitados. No entristezcas a quien tiene hambre, no exasperes a quien está en dificultad. No preocupes a un corazón que ya está exasperado, no niegues un don al necesitado. No rechaces la súplica del pobre, no rechaces la mirada al indigente. De quien te pide no rechaces la mirada, no des a él la ocasión de maldecirte» (Sir 4, 1-5a).

Twitter: @mercedesdelat


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