Sábado 19/08/2017. Actualizado 01:00h

·Publicidad·

Zoom

El alcalde de Santiago acude a un acto religioso tras prometer que no lo haría

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Martiño Noriega, alcalde de Santiago de Compostela por la candidatura Compostela Abierta, había prometido que no iba acudir a actos religiosos. En cambio, el lunes pasado, asistió a la inauguración y “bendición” del Centro Internacional de Acogida al Peregrino. Se trataba de una “bendición” por parte del Arzobispo de Santiago, Monseñor Julián Barrio, es decir, un acto religioso con plática y todo.

Este Centro del Peregrino además, será gestionado por la Fundación Catedral, organismo dependiente del Arzobispado. No se trata de una entidad civil, sino de una sociedad dependiente de la Iglesia al servicio de la comunidad. ¿Por qué acude entonces a esta bendición –no consistía en una simple inauguración- y no a la tradicional Misa de la Ofrenda del Apóstol el pasado 25 de julio, festividad de Santiago?

Quizás es que Martiño piensa que una Misa es un acto religioso pero una bendición no. O quizás porque considera que este Centro de Atención al Peregrino tiene un marcado carácter social, puesto que entre otras funciones, será también un centro de acogida para ayudar a personas sin hogar, atendido por Cáritas diocesana. Pienso que la ofrenda al Apóstol también tenía un sentido social, porque correspondía al “sentir” de muchos compostelanos, sean o no cristianos. Personalmente, le agradezco su presencia en los actos religiosos porque forma parte de la solidaridad y la tolerancia.

Martiño Noriega escuchó una breve predicación de bendición por parte del Arzobispo compostelano, quien manifestó su ilusión de trabajar “para que Santiago sea la capital espiritual de Europa, sin excluir otros objetivos razonables al servicio de las personas”. Y expuso algunas cifras: en 2013 la estimación del impacto de la Catedral de Santiago en la economía y en el empleo ha sido de 219,3 millones de euros y de 4600 empleos anuales, dejando cada uno de los peregrinos o visitantes 86 euros de media.

Obviamente, la Catedral de Santiago, la peregrinación popular y el “sentir” espiritual de tantas personas, son valores religiosos que independientemente de las creencias, contribuyen al empleo de la ciudadanía compostelana. No se pueden tocar. Y esto lo sabe muy bien el alcalde Noriega. Espero.

 

Zenón de Elea

“Somos
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·