Lunes 23/07/2018. Actualizado 01:00h

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Vaticano

Se presenta el documento de trabajo de la XV Asamblea General de Obispos

Sínodo de los Jóvenes: piden a la Iglesia coherencia, espiritualidad y una liturgia viva. “Están sedientos de fraternidad”

Cardenal Lorenzo Baldisseri: “El objetivo principal es acompañar a cada joven hacia la alegría del amor”

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La oficina de prensa de la Santa Sede presentó ayer el Instrumentum Laboris (documento de trabajo) de la XV Asamblea General ordinaria del Sínodo de los Obispos, que tendrá lugar del 3 al 28 de octubre sobre el tema “Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”. La conferencia de prensa contó con la intervención del cardenal Lorenzo Baldisseri, Secretario General del sínodo de los Obispos.

Presentación del Instrumentum Laboris. VATICAN NEWS. Presentación del Instrumentum Laboris. VATICAN NEWS. RC

La web de la Santa Sede Vatican News explica las líneas más importantes del documento Instrumentum laboris

El documento presentado, describe las variedades, las esperanzas y las dificultades de los casi 2 mil millones de jóvenes, entre 16 y 29 años, un cuarto de la humanidad del mundo entero. Estructurado en tres partes: reconocer, interpretar y elegir, trata de ofrecer las justas claves de lectura de la realidad juvenil, basándose en diversas fuentes, entre las cuales, un Cuestionario online que agrupa las respuestas de más de 100 mil chicos. 

¿Qué es lo que quieren los jóvenes de hoy?

Pero, sobre todo, ¿qué buscan en la Iglesia? En primer lugar desean una “Iglesia auténtica”, que brille por “ejemplaridad, competencia, corresponsabilidad y solidez cultural”, una Iglesia que comparta “su situación de vida a la luz del Evangelio más que dar sermones”, una Iglesia que sea “transparente, acogedora, honesta, atractiva, comunicativa, accesible, alegre e interactiva”. En fin, una Iglesia “menos institucional y más relacional, capaz de acoger sin juzgar previamente, amiga y cercana, acogedora y misericordiosa”.

Tolerancia cero contra los abusos 

Pero están también quienes a la Iglesia no le piden nada o sólo ser dejados en paz, considerándola un interlocutor no significativo o una presencia “fastidiosa o irritante”. Y las razones de esta actitud crítica son los escándalos sexuales y económicos, sobre los cuales los jóvenes piden a la Iglesia que refuerce “su política de tolerancia cero contra los abusos sexuales dentro de las propias instituciones”, la falta de preparación de los ministros ordenados, que no saben interceptar la sensibilidad de los jóvenes, y la fatiga de la Iglesia mismo de “dar razón de las propias razones doctrinales y éticas de frente a la sociedad contemporánea”. 

Sedientos de fraternidad 

El cardenal Lorenzo Baldisseri afirmó que el objetivo principal del Sínodo es hacer que toda la Iglesia tome conciencia de su importante y nada facultativa tarea de acompañar a cada joven, ninguno excluido, hacia la alegría del amor; en segundo lugar, tomando esta misión en serio, la Iglesia misma podrá readquirir un renovado dinamismo juvenil; en tercer lugar también es importante para la Iglesia aprovechar esta oportunidad  de discernimiento vocacional, con el fin de descubrir cómo puede responder mejor hoy a su llamada a ser alma, luz, sal y levadura de nuestro mundo.

El Secretario General del sínodo de los Obispos destacó que el el cuarto capítulo, ofrece una lectura más profunda sobre seis "desafíos antropológicos y culturales" que la Iglesia está llamada a enfrentar hoy en su compromiso pastoral con los jóvenes: la nueva comprensión del cuerpo, de la afectividad y de la sexualidad; el advenimiento de nuevos paradigmas cognitivos que transmiten un enfoque diferente de la verdad; los efectos antropológicos del mundo digital, que impone una comprensión diferente del tiempo, el espacio y las relaciones humanas; la desilusión institucional generalizada tanto en la esfera civil como eclesial; la parálisis decisional que aprisiona a las generaciones más jóvenes en caminos limitados y limitantes; por último,  la nostalgia y la búsqueda espiritual de los jóvenes, que parecen menos "religiosos", pero más abiertos a experiencias auténticas de trascendencia.

Por último, Baldisseri indicó que el tercer y último foco de la primera parte se refiere a escuchar la palabra de los jóvenes. “Partiendo del dato de que a la Iglesia hoy le cuesta trabajo escuchar, surgen las demandas y las cuestiones de los jóvenes: piden coherencia, autenticidad, espiritualidad; desean una capacidad relacional renovada y una dinámica de acogida profética; piden una liturgia viva y vivaz; piden un compromiso desinteresado con la justicia en el mundo. Están sedientos de fraternidad. La voz de los seminaristas y de los jóvenes religiosos y religiosas sobre estos temas es particularmente valiosa”.




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