Domingo 17/12/2017. Actualizado 01:07h

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En voz baja

Mons. Aguer (Arzobispo de La Plata): “En Argentina ni siquiera nos odian a los católicos; nos farandulizan”

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El Arzobispo de La Plata, Mons. Héctor Aguer, sostuvo que "en Argentina, en nuestra sociedad farandulizada de la modernidad líquida nos farandulizan, también a nosotros, los católicos... El Señor nos advirtió que todas las naciones nos odiarían a causa de su nombre. Pero en esta Argentina líquida ni siquiera eso... ¡nos toman en solfa!".

Al presidir el pasado 15 de agosto en el monasterio carmelita Regina Martyrum y San José la solemnidad de la Asunción de María, y la profesión solemne de la Hna. María de los Ángeles de Jesús Sacramentado, OCD, el prelado platense tuvo sentidas palabras de elogio hacia la consagración religiosa; y se refirió a la banalización que se hace de ella en ciertos medios. "En estos días -indicó- hace furor, en sus versiones teatral y televisiva una novela titulada 'Esperanza mía', que presenta el amorío de un curtia y una monjita -así en diminutivo, así de infantil y adolescente-, y destinada a corromper subrepticiamente a la platea infantil y adolescente".

Añadió que "no podría jamás la farándula representar los dramas, las luchas y las muertes del amor verdadero y del pecado. La obra es un éxito de taquilla y de pantalla, y para completar el fenómeno de economía de mercado el disfraz de monja es reclamado por las niñas, y por supuesto las mamás se lo compran; hay medidas para las chicas entre tres y trece años, y se venden a un precio triple al de cualquier otro disfraz. He leído que un sociólogo califica así este boom de la moda: hay una reapropiación sarcástica del traje de monja".

Agregó que "lo que ocurre hoy aquí (la profesión solemne de la religiosa) es algo extraño, misterioso, incomprensible para la inmensa mayoría de la gente. Una mujer joven elige encerrarse aquí para siempre, elige la soledad y el silencio, promete dedicarse -subrayemos otra vez: para siempre- a la oración asidua, a una generosa penitencia, al trabajo humilde, a las obras santas. El mundo no puede entender esto; me refiero a la noción bíblica, evangélica, de mundo, que habría que recuperar sin falsos pudores".

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