Miércoles 22/11/2017. Actualizado 07:29h

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Diócesis

Ha sido mediador el obispo auxiliar de Valladolid Luis Argüello

El Movimiento Cultural Cristiano, la obra de Julián Gómez del Castillo, se divide en dos

Un grupo de militantes, prácticamente la mitad, constituirá una nueva realidad eclesial llamada "Encuentro y solidaridad"

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El Movimiento Cultural Cristiano, fundado por Julián Gómez del Castillo, ha decidido la pasada semana, después de  un largo periodo de reflexión, dividirse en dos.

Luis Argüello, obispo auxiliar de Valladolid. Luis Argüello, obispo auxiliar de Valladolid.

Un grupo de militantes se quedará en el Movimiento y otro, prácticamente la mitad de los militantes, constituirá una nueva realidad eclesial con el nombre de “Encuentro y solidaridad”.

En este largo proceso ha actuado primero como mediador y luego como árbitro de las decisiones al obispo auxiliar de Valladolid, Luis Argüello.

Heredero de la HOAC primigenia

Durante no poco tiempo, en el mapa de las realidades eclesiales, el movimiento Cultural Cristiano, heredero de la tradición de la espiritualidad histórica de Guillermo Rovirosa y Tomás Malagón, de la HOAC primigenia, combinaba su radical entrega al mundo obrero con una fidelidad al Papa y al magisterio de la Iglesia sin fisuras. Nota característica ambas de la impronta del seglar, hoy en proceso de declaración de virtudes heroicas, Julián Gómez del Castillo.

Después del fallecimiento de su iniciador, el Movimiento comenzó a fragmentarse entre quienes querían seguir manteniendo la identidad católica como elemento principal y quienes querían abrirse a la acción directa dialogante con otras realidades, a través del partido político creado a raíz del compromiso social, un partido que se presentó en las últimas elecciones locales y autonómicas bajo las siglas de SAIN (Solidaridad y Autogestión Internacionalista).

Encuentro y solidaridad

Precisamente este grupo de militantes son los que ahora han dado el paso de la separación y han formado “Encuentro y Solidaridad”.

La división también ha alcanzado a los bienes del Movimiento. Los que se quedan en el Movimiento Cultural Cristiano mantendrán la Casa de Espiritualidad de Guadalcanal, en Sevilla, mientras que quienes han formado la nueva realidad gestionarán la Casa de Torremocha de Jarama.

El Movimiento Cultural Cristiano cuenta demás con la editorial “Voz de los sin voz”.



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