Jueves 14/12/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Los heridos en el atentado a la Catedral de Bagdad se encuentran con el Papa

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El Papa se encontró ayer brevemente con los heridos en el atentado a la Catedral de Bagdad del pasado 31 de octubre, que han recibido curas médicas en el Hospital Gemelli de Roma.

Pocos días después del ataque a la Iglesia, 26 personas -7 hombres, 16 mujeres y 3 niños- fueron trasladadas a Italia gracias a las gestiones del Ministerio de Asuntos Exteriores, en el ámbito de la operación de ayuda humanitaria, invitados por el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado.

Ayer, los 26 heridos, acompañados por familiares, tuvieron la alegría de ser recibidos por Benedicto XVI tras la audiencia general del miércoles. Están todos bien, excepto dos de ellos que siguen ingresados en el hospital recibiendo tratamiento médico.

Tras haber recibido sido dados de alta, los ciudadanos iraquíes se alojan ahora en una residencia puesta a disposición por la Universidad Católica del Sagrado Corazón, de la que depende el Gemelli, famoso sobre todo por haber acogido en innumerables ocasiones a Juan Pablo II.

Si la situación en Irak, devastado por la guerra, y donde se multiplican los actos de violencia, no mejora, los heridos por el atentado de hace un mes no podrán regresar a sus hogares. En principio deberían permanecer en Italia hasta mediados de diciembre.

Desde Bagdad llega la noticia de que los fieles, desafiando el terror y las amenazas, regresaron ayer a su Iglesia para rezar por su pueblo y por la paz en Irak. En las paredes sigue habiendo manchas de sangre y agujeros causados por las balas. En la entrada de la Catedral recibieron la acogida de dos sacerdotes recién llegados de Roma para reemplazar a los tres presbíteros asesinados por los terroristas.

Los ataques contra los cristianos en Irak se suceden desde 2003. Según un testigo, “la masacre fue planificada y preparada cuidadosamente, con el fin de golpear al mayor número de fieles; el 31 de octubre no era un día normal, sino la fiesta de Nuestra Señora del Socorro”.

Por Alfonso Bailly-Bailliére

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