Lunes 23/10/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

La sotana que llevaba Juan Pablo II el día del atentado será venerada en Polonia

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Quedan solo dos meses para que Juan Pablo II sea proclamado beato por su sucesor Benedicto XVI. La Prefectura de la Casa Pontificia, encargada de la organización de las ceremonias vaticanas, aclaró hace unos días que las noticias aparecidas en la red sobre vendedores de billetes para asistir a la ceremonia en la Plaza de San Pedro son falsas; que no son necesarias invitaciones.

Ya se han celebrado varias reuniones entre los responsables del Ayuntamiento de Roma y del Vaticano para la organización del evento. Es difícil hacer un cálculo preciso del número de peregrinos que invadirá la Ciudad Eterna alrededor del 1 de mayo y sobre todo ese día. Tras conocerse la noticia de la beatificación, solo de Polonia escribieron a la Prefectura de la Casa Pontificia comunicando que irían medio millón de connacionales de Karol Wojtyla. En cualquier caso, a estas alturas aún es difícil confirmar datos de afluencia.

El ataúd del Papa Juan Pablo II no se abrirá con motivo de la traslación del cuerpo de las Grutas Vaticanas a la capilla de San Sebastián, en la basílica vaticana. Pocas personas asistirán a este momento tan especial y emocionante, entre ellos, el cardenal Angelo Comastri, arcipreste de la Basílica Vaticana, y el cardenal Stanislaw Dziwisz, arzobispo de Cracovia.

Sin embargo, para que este acto tan emotivo no quede reservado a unos pocos, las imágenes del Centro Televisivo Vaticano permitirán seguir paso tras paso estos instantes.

Una gran noticia para los polacos, sobre todo para los habitantes de Cracovia, es que la nueva parroquia de esta ciudad que se dedicará al beato Juan Pablo II tras la ceremonia del 1 de mayo, contará también con una reliquia extraordinaria: la sotana que el Papa polaco llevaba el 13 de mayo de 1981, conservada secretamente por el entonces secretario personal Stanislaw Dziwisz.

El vestido blanco manchado de sangre por el atentado en la Plaza de San Pedro la tarde del 13 de mayo, festividad de la Virgen de Fátima, se expondrá finalmente a la veneración de los fieles. De este modo se satisface en gran medida el deseo manifestado por los compatriotas del pontífice polaco de contar con una reliquia de “su” Papa.

 

Por Alfonso Bailly-Bailliére

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