Sábado 21/10/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Benedicto XVI en la isla de Castro

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Del 26 al 28 de marzo, Benedicto XVI visitará la isla de Cuba. Desde que se anunció el destino el pasado mes de diciembre, las expectativas han ido creciendo conforme se acercaba la fecha.

"Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba" dijo Juan Pablo durante su visita de cinco días a la isla en 1998. Y aunque esta petición no ha cambiado, este viaje no es ni mucho menos como el de hace 14 años. Ni el Papa que visita la isla es Juan Pablo II ni el Castro que la gobierna es Fidel.

Benedicto XVI no es el carismático Juan Pablo II, pero es un intelectual como tal no se irá de la isla sin hablar claramente de manera precisa de la protección de los Derechos Humanos, de las libertades del hombre y de la dignidad de la persona en la isla. No gritará, pero su mensaje será claro.

Cuba es un destino particular. Su gobierno, dirigido por el Partido Comunista y oficialmente ateo hasta 1992 todavía pone trabas para que la Iglesia católica desarrolle su actividad. De sus 11 millones de habitantes, tan sólo 361 son sacerdotes. Hasta ahora ni el Vaticano ni la Iglesia cubana han hecho ninguna petición particular al gobierno de la isla. Pero sin duda sería el momento de conseguir algo más que una foto histórica, sería el momento de que el gobierno de la isla conceda algunos avances en la libertad de culto, más escuelas católicas o la concesión de hospitales católicos. Para que si el orgullo propio no deja Cuba abrirse al mundo, al menos Cuba se abra a la Iglesia.

Por Blanca Ruiz Antón.

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