Miércoles 23/08/2017. Actualizado 01:00h

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Diócesis

La diócesis de San Sebastián financia la construcción de tres iglesias en Etiopía

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Monseñor Munilla ha realizado un viaje al vicariato de Meki (Etiopía), para supervisar la construcción de tres iglesias en esta región del cuerno de África. En esta semana, el obispo vasco ha podido visitar otras infraestructuras sufragadas por los fieles donostiarras, como pozos y canalizaciones de agua.

La labor caritativa de las diócesis españolas se divide en dos: una acción volcada al interior, con aquellos que sufren dentro de las mismas y otra destinada a países en desarrollo. La diócesis de San Sebastián, dentro de este último área, se ha centrado en Etiopía. Hasta allí se han desplazado el obispo, monseñor José Ignacio Munilla, y el director de la Cáritas diocesana, José Ramón Aramendi.

En el vicariato de Meki, se están llevando a cabo diversos proyectos, tanto puramente apostólicos como dirigidos a solventar las necesidades más básicas de la población del lugar. En el primer caso, se trata de edificación de iglesias. "Todo parte del compromiso de la cuaresma pasada que ya se ha materializado en una iglesia, otra está muy avanzada y de la tercera han puesto la primera piedra", confiesa a Religión Confidencial Esteban Munilla, hermano del prelado, delegado de enseñanza y párroco de Loyola y Martutene. A través del Gesto Cuaresmal Comunitario, se recogió la dotación suficiente (40000 euros) para pagar el coste del primero de los templos, el del poblado de Graba-Jarso. Los otros dos, en Tepo-Cheroke y Dodota-Dembel, ya están en marcha y su financiación, similar a la de la iglesia ya terminada- ha sido cubierta por dos familias guipuzcoanas.

Munilla celebró una Eucaristía con monseñor Abraham Desta, obispo de Meki, y destacó en su homilía que la diócesis español "no solo se considera 'madre' de esta nueva parroquia, sino que también desea ser su 'hija por la oración y el testimonio que recibe de ella". Después, los anfitriones compartieron mesa con la visita, en un ambiente familiar.

En la segunda jornada, el prelado se acercó hasta los pozos de agua, que han pagado católicos austríacos. Allí le contaron cómo funcionan los 5 kilómetros de cañerías que acerca este preciado bien al pueblo. Luego, presidió un bautizo de varios niños, algo normal en una aldea perteneciente a la Iglesia Católica casi por entero, algo extraño en un país donde los ortodoxos etíopes están fuertemente implantados y algunas comunidades protestantes han crecido últimamente.

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