Sábado 03/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

La visita del Papa a Chipre y las polémicas de algunos prelados ortodoxos

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El primado de la influyente Iglesia greco-ortodoxa chipriota, el arzobispo Crisóstomos II, se enfadó y llegó incluso a amenazar con excomulgar a quienes (entre ellos al menos cinco obispos) han manifestado su desagrado por la visita de Benedicto XVI a la isla -del 4 al 6 de junio próximos-, porque el Papa, según ellos, es “un hereje”.

En un intento de aplacar los ánimos, y también de amonestar a los prelados rebeldes, Crisóstomos declaró hace unos días que “en la Iglesia hay democracia, libertad de palabra y de expresión. Pero uno no puede decir lo primero que se le pasa por la cabeza”. Esto parece que iba dirigido especialmente al polémico y combativo obispo de Limassol, Atanasio, responsable del epíteto “hereje”.

“La gente puede pensar lo que quiera, pero esto no significa poder ofender a un invitado”, agregó el primado, recordando que el Pontífice viaja a Chipre invitado por él y por el presidente del país, Demetris Christofias, y advirtió que los que critican la visita del Papa “se sitúan fuera de la Iglesia”.

A pesar de los esfuerzos de Crisóstomos por pacificar la situación, sus palabras parecen haber caído en saco roto. De hecho en la refriega se han metido también dos grupos religiosos ortodoxos, que han enviado una carta al Procurador General para pedirle que arreste a Benedicto XVI nada más pisar suelo chipriota, porque -a su juicio- el Papa estuvo aparentemente involucrado en el escándalo de pedofilia que ha salpicado al Vaticano.

Esta última oleada de oposición a la visita del Papa ha coincidido con la llegada a Chipre del nuncio apostólico, monseñor Antonio Franco, que también es el representante del Papa en Israel y delegado apostólico en Jerusalén y Palestina.

Después de reunirse con el Presidente Christofias, precisamente para discutir sobre los últimos preparativos para la visita del Papa, monseñor Franco minimizó la controversia originada dentro de la iglesia local. Asimismo, resaltó que la visita del Papa “es, ante todo, una peregrinación tras las huellas de San Pablo, y por tanto, a la comunidad de los creyentes. Pero también tiene una dimensión para el Oriente Medio, porque en la Misa el domingo 6 de junio, el Santo Padre entregará el documento base del Sínodo de los Obispos de esta región, que tendrá lugar en octubre en el Vaticano.

Por Alfonso Bailly-Bailliére