Miércoles 13/12/2017. Actualizado 01:00h

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En voz baja

Fría acogida del cardenalato de Osoro en la Asamblea Plenaria

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Es práctica habitual en la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española que la primera vez que se reúne, una vez se ha concedido el cardenalato a uno de su miembros, el colectivo episcopal exprese mediante un gesto público la alegría y el agradecimiento por el nuevo nombramiento. Un gesto que suele ser un aplauso espontáneo, o a instancias del presidente o en un momento en el que el nuevo cardenal intervenga sobre este motivo ante los obispos.

Pero en esta ocasión, y con motivo del cardenalato del arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, no ha ocurrido así. Una situación inusual que ha generado muchos comentarios durante la pasada semana en los pasillos de la calle Añastro, sede de la Conferencia Episcopal.

El cardenal Carlos Osoro no llegó a la sede de la Conferencia hasta el miércoles por la mañana, debido a sus compromisos en la Secretaría del Sínodo, una vez que el fin de semana recibiera el capelo cardenalicio. Cuando entró en la sala de la plenaria de los obispos, iniciada ya la sesión, ni los obispos espontáneamente, ni el Presidente, el cardenal Ricardo Blázquez, hicieron ningún gesto que expresara un mínimo homenaje al nuevo cardenal. Tampoco tuvo ninguna intervención pública en el resto de los días sobre esta cuestión.

Este signo se puede deber, entre otras causas y según confesión de varios obispos, al malestar que existe en un sector grande del episcopado español por la situación del obispo auxiliar de Madrid, monseñor Juan Antonio Martínez Camino, que también fue durante largo tiempo Secretario General de la Conferencia Episcopal Española.

Durante el pasado fin de semana en Roma, en los actos del consistorio de creación de nuevos cardenales -a los que también asistió el obispo auxiliar de Madrid-, y en los entornos del consejo episcopal del nuevo cardenal de Madrid, se comentaba la noticia de que la Santa Sede había decidido, una vez que ha valorado los informes recibidos desde la capital de España, que monseñor Martínez Camino va a continuar siendo obispo auxiliar de Madrid y que no va a ser propuesto, por largo tiempo, para ninguna sede española.

Esta situación, además, facilita el hecho de que el arzobispo de Madrid no tenga que pedir ningún otro obispo auxiliar y así volcar el trabajo en la figura de los vicarios madrileños. En la archidiócesis madrileña es conocida la situación de vía muerta en la que se encuentra el obispo auxiliar monseñor Juan Antonio Martínez Camino. Un hombre de reconocido prestigio personal e intelectual.

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