Miércoles 07/12/2016. Actualizado 01:00h

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Vaticano

El Papa anima a los sacerdotes "a volver al confesionario" para que los fieles hallen "consejo y consuelo"

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Benedicto XVI instó este miércoles a los sacerdotes "a volver al confesionario, como lugar en que celebrar el sacramento de la Reconciliación, pero también como lugar en que "habitar" más a menudo, para que el fiel pueda encontrar misericordia, consejo y consuelo". Y los alentó a "vivir con alegría y con amor la liturgia y el culto". A los católicos les pidió: "Dad gracias a Dios, y sobre todo rezad y sostened a vuestros sacerdotes, especialmente en las dificultades".

El Papa consideró que "en las últimas décadas ha habido una tendencia a hacer prevalecer en la identidad y en la misión del sacerdote, la dimensión del anuncio, separándola de la de la santificación, a menudo se ha dicho que es necesario superar una pastoral meramente sacramental".

Añadió que "es importante promover una adecuada catequesis para ayudar a los fieles a comprender el valor de los sacramentos, pero también es necesario, siguiendo el ejemplo del Santo Cura de Ars, estar disponibles y atentos y ser generosos para donar a los hermanos los tesoros de la gracia que Dios ha puesto en nuestras manos, y de los que no somos los "dueños", sino custodios y administradores. Especialmente en nuestro tiempo, en el que, por una parte, parece que la fe debe se debilita y, por otra, hay una profunda necesidad y una búsqueda general de espiritualidad, es necesario que cada sacerdote recuerde que en su misión, el anuncio misionero y el culto nunca se separan y promueva un sano ministerio sacramental para formar al Pueblo de Dios y ayudarlo a vivir plenamente la liturgia, el culto de la Iglesia, los sacramentos como dones gratuitos de Dios, actos libres y eficaces de su acción de salvación".

"Quisiera invitar también a los sacerdotes -añadió- a celebrar y vivir con intensidad la Eucaristía". Los presbíteros "están llamados a ser ministros de este gran misterio, en el sacramento y en la vida".

Asimismo, añadió, "es indispensable que el sacerdote tienda a la perfección moral, que debe habitar todo corazón verdaderamente sacerdotal": también hay un ejemplo de fe y de testimonio de santidad que el Pueblo de Dios se espera justamente de sus pastores".