Domingo 20/08/2017. Actualizado 01:00h

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Vaticano

El Papa perdona al mayordomo que provocó todo el escándalo del Vatilieaks

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No por esperado ha sido menos emocionante el gesto de misericordia que, dos días antes de Nochebuena, ha tenido el Papa Benedicto XVI con el hasta hace unos meses su mayordomo Paolo Gabrielle, condenado por el robo y la filtración de documentos que provocaron un pequeño revuelo informativo en el entorno vaticano. El Papa, que ya tenía pensado conceder esta gracia a Paoletto, ha querido esperar hasta el final de los procesos judiciales.

"Esta mañana [del sábado, 22 de diciembre] el Santo Padre ha visitado en la cárcel a Paolo Gabriele para confirmarle su perdón y comunicarle en persona que ha acogido su petición de gracia, condonándole la pena infligida. Se ha tratado de un gesto paternal hacia una persona con la que el Papa ha compartido durante varios años un trato cotidiano". Esta era la explicación oficial que se ofrecía desde la Sala Stampa de la Santa Sede.

Hacía ya semanas que se habían multiplicado los rumores que apuntaban a la cercana concesión de esta particular gracia a Paolo Gabriele. Se cierra así, pocos días antes de la Navidad y del final del año, una de las historias más rocambolescas que ha vivido Roma, más propia de una película de espías o de una novela que de la sede pontificia.

Durante meses, el mayordomo del Papa aprovechó su cercanía y su presencia constante en los aposentos del Santo Padre para robar documentación reservada. Después, la filtraba por diferentes vías. El caso, al que el mundo periodístico bautizó como el Vatilieaks, por su similitud con el Wikileaks que protagonizó Julianne Assange, levantó mucha polvareda pero tuvo muy poco recorrido.

En muy poco tiempo, las pruebas llevaron a los investigadores directamente ante Paoletto que, según se ha podido desprender, trabajó solo, con una ligera ayuda que no parece ni delictiva, de un informático de la Secretaría de Estado. El mayordomo ha vivido en una celda, que no cárcel, dentro del Vaticano, hasta el juicio. Tras la condena a 18 meses de prisión, pasó a la penitenciaría pero solo ha estado allí unas semanas antes de que el Papa le concediese su perdón.

“Somos
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