Martes 17/10/2017. Actualizado 01:00h

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Solidaridad

La sangre de la hermana Paciencia, ayudó a curar a Teresa Romero

Las misioneras Paciencia Melgar y Helena Wolo han conseguido la nacionalidad española

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El Consejo de Ministros ha aprobado el Real Decreto por el que concede la nacionalidad española a las misioneras de la Inmaculada Concepción Helena Wolo, natural de Liberia, y Paciencia Melgar, de Guinea, por haber donado su suero, después de haber superado la enfermedad del ébola, para curar a pacientes infectados por el virus como Teresa Romero.


La hermana Paciencia y la hermana Wolo junto a María Teresa Fernández de la Vega. La hermana Paciencia y la hermana Wolo junto a María Teresa Fernández de la Vega.

"Son misioneras que han dedicado su vida al servicio de los demás y al cuidado y atención de enfermos del ébola, arriesgando su vida y colaborando desinteresadamente en la donación de su suero para el tratamiento de los pacientes con el virus", explicó la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.

La vicepresidente recalcó que la decisión se adoptó después de analizar "detalladamente" el informe elaborado por el Hospital Carlos III, donde fue atendida Teresa Romero así como los sacerdotes Pajares y García Viejo, fallecidos por la enfermedad tras ser repatriados a España y tratados en ese mismo centro médico.

Sáenz de Santamaría concluyó que la concesión de la nacionalidad es una oportunidad científica "excepcional" porque permitirá a los investigadores tener acceso a dos donantes altruistas y ayudará a investigar sobre tratamientos contra este virus.

La hermana Paciencia Melgar, perteneciente a la orden religiosa misionera de la Inmaculada Concepción, viajó a España tras superar el virus del ébola en Liberia a petición de las autoridades para donar plasma sanguíneo al misionero español Manuel García Viejo infectado por el virus y repatriado desde Sierra Leona con el objetivo de mejorar su situación e incluso posibilitar una futura cura.

Posteriormente, también donó plasma en repetidas ocasiones y se ofreció para el estudio de su evolución durante un largo periodo de tiempo. Su ayuda fue "vital" para la curación de la paciente Teresa Romero, que abandonó el hospital Carlos III hace tan solo un par de semanas tras permanecer en grave riesgo durante más de un mes.

Creemos en un Dios que da la vida por los demás. Esto es lo que nos da la fuerza de seguir en la misión”, manifestó la hermana Paciencia durante una rueda de prensa poco antes del ingreso de Teresa Romero.

Helena Wolo, de 36 años, también padeció y superó el virus del ébola en su país de origen y se trasladó a España para donar plasma en repetidas ocasiones y ser objeto de estudio por los especialistas españoles. Su colaboración también fue "determinante" en la curación de la auxiliar de enfermería.


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