Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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El director médico de Lourdes: "La Iglesia católica no va detrás de los milagros, es siempre muy prudente"

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Menos de un 1 % de las curaciones extraordinarias registradas en la Oficina Médica de Lourdes son reconocidas por la Iglesia como hechos milagrosos. Patrick Theillier, director de la oficina, considera que "es la prueba de que la Iglesia católica no va detrás de los milagros, es siempre muy prudente con estos acontecimientos". Desde la primera aparición de la Virgen en 1858 hasta hoy, se han registrado las curaciones de 8.000 enfermos que han viajado al santuario y han regresado sanos a su casa. Pero de ellas sólo 67 han sido considerados milagros.

Catherine Latapie es la primera persona que se curó milagrosamente en Lourdes. Era el mismo año de las apariciones, 1858 y se curó de una parálisis. Desde 1905 el santuario de Lourdes tiene una “oficina médica” que estudia los posibles casos de milagros, informa Rome Reports.

Patrick Theillier, director de la oficina, explica que reciben "unas cincuenta declaraciones voluntarias y espontáneas cada año, aproximadamente una a la semana". De todas las que reciben, sólo diez pasan el primer filtro y se estudian detalladamente. El objetivo es comprobar si realmente hay una curación que no pueda explicarse científicamente.

"Por supuesto, hay personas que se sienten mejor aquí, por el simple hecho de estar en Lourdes, explica Theillier. Sólo por los esfuerzos que hacen para venir aquí, económicos o de tiempo. Por eso, es normal que se produzcan mejoras. Por eso soy muy prudente con cada caso que llega".

De todas formas, es necesario que pasen muchos años, al menos 10, para reconocer un milagro. La última persona que recibió el certificado de una curación milagrosa fue en 1952. Era una italiana que padecía una enfermedad cardíaca. La Iglesia reconoció su caso 53 años después en 2005.

"Se siguen tres etapas: la palabra del enfermo, el trabajo de los médicos y la confirmación por parte de la Iglesia. La curación debe producirse de manera inmediata, instantánea y sin convalecencia. Es de por sí un criterio distintivo importante porque lo distingue de quienes se curan por causas médicas", añade Patrick Theillier.