Sábado 19/08/2017. Actualizado 01:00h

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Mundo

Francisco estará allí el 29 y 30 de noviembre

“Esperamos que el Papa hable claro a los que están hundiendo República Centroafricana”

Un misionero carmelita acoge a más de 5.000 refugiados en su convento de Bangui, la capital del país, acechada diariamente por combates, asesinatos y saqueos

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El fraile Aurelio, de la Orden de los Carmelitas Descalzos, lleva varios años como misionero en Bangui, la capital de la República Centroafricana. Los centroafricanos esperan con “mucha oración y expectación” a Francisco, y albergan la esperanza de que se dirija, con “palabras claras, a quienes están combatiendo, desde hace casi tres años, con el único objetivo de hundir al país, que ya se encuentra en los niveles más bajos de supervivencia”, afirma.

El padre Aurelio, con niños de Bangui. El padre Aurelio, con niños de Bangui.

El Santo Padre finalizará su viaje a África los días 29 y 30 de noviembre en la República Centroafricana, un país en guerra desde hace tres años. La expectación es máxima y el despliegue de seguridad, ingente. “El nivel de seguridad es muy preocupante y el Gobierno parece impotente, a pesar de los 12.000 hombres que componen la fuerza de los cascos azules, que cuesta al menos 1,5 millones de euros al día”, revela a Religión Confidencial el fraile Aurelio, carmelita teresiano.

Por ahora, su convento de Bangui se encuentra a salvo, “quizás porque allí se refugian 5.100 personas que actúan como protección y son sin duda, hijos predilectos de Dios”, revela a este confidencial.

El fraile Aurelio cuenta que desde hace dos meses no es posible acceder a la única carretera que va hacia Camerún, a través de la cual reciben las provisiones necesarias. Hace dos meses que en Bangui hay diariamente combates, asesinatos y saqueos.

Los centroafricanos, desde los altos funcionarios a la gente más sencilla, entienden que la visita del papa Francisco es un momento extraordinario. “El Santo Padre no tiene una batuta mágica, ni medios como las Naciones Unidas. Su visita no resolverá los grandes problemas. Pero lleva y encarna la presencia de Cristo, su pasión por los débiles y por los que sufren”, afirma el fraile carmelita. En Bangui, abrirá la Puerta Santa del Jubileo de la Misericordia: “un gesto grandioso, que pone a Centro África en el centro del mundo de la Misericordia”, señala.

Un convento y un centro de huérfanos

Hace algunos días, por primera vez desde septiembre, intentó dirigirse a Bangui en coche. Como la carretera principal está cortada, tuvo que recorrer 400 kilómetros por otra secundaria. “Me ha ido bien: he encontrado solamente tres grupos de bandidos (de la milicia antibalaka), uno de los cuales estaba saqueando un camión. Gracias a Dios, he podido pasar sin que me disparasen”, testimonia a este Confidencial, con esa tranquilidad que solo caracteriza a los hombres de Dios.

Aurelio vive en comunidad con otros dos frailes. Su convento se encuentra en Bozoum, ciudad de 20.000 habitantes a 40 kilómetros Bangui. Una buena parte del trabajo pastoral (también en los 40 pueblos que atienden), está asistido por laicos catequistas. Otras tres hermanas carmelitas residen en otra comunidad.

Además del trabajo pastoral, desarrollan un intenso trabajo en el campo de la educación. Tienen 20 escuelas en los pueblos llegando a más de 1.400 niños. Asimismo, han levantado un centro para 200 huérfanos y una escuela de formación femenina. Además, trabajan en vistas a la cohesión social y al cultivo de la paz.

Al norte los problemas son más leves, al menos en sus misiones, que trabajan para mediar y dialogar, ayudando a la gente a terminar de una vez por todas con los combates. “No parece haber ni programa ni voluntad. Éste es un país independiente desde 1960, en el que nunca se ha construido una escuela con el dinero del Estado. Y esto dice mucho acerca de las prioridades del gobierno. Creo que la Iglesia tiene un papel importante para ayudar a entender las raíces de estos problemas”, manifiesta el padre Aurelio.

“Somos
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