Martes 19/09/2017. Actualizado 16:50h

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Diócesis

Ponencia en Roma “Edificar la Iglesia doméstica”

El obispo Reig Pla plantea que la Iglesia no debe rendirse al estilo de vida actual

“Sólo la familia, la comunidad cristiana y la escuela, son capaces de generar una cultura cercana a Dios”, afirma el prelado

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La diócesis de Alcalá de Henares acaba de publicar la conferencia que el obispo Juan Antonio Reig Pla pronunció el pasado 28 de junio titulada “Edificar la Iglesia doméstica. Prácticas familiares para habitar en la Iglesia” durante el seminario de estudio “Familia y Hogar: Edificar, generar y habitar” en el Consejo Internacional del Pontificio Instituto Juan Pablo II para estudios sobre el matrimonio y familia.

Monseñor Juan Antobio Reig Plá y el Papa Francisco. Monseñor Juan Antobio Reig Plá y el Papa Francisco.

La ponencia de monseñor Reig se distribuye en los siguientes apartados: 1) Edificar la casa; 2) Edificar requiere de fe; 3) Madurar la propia identidad; 4) Ser una sola carne; 5) El amor que promete una vida; 6) Ser más como introducción en una cultura; 7) La oración en familia; 8) El perdón; 9) La fiesta, el domingo y el Año Litúrgico; 10) El camino de la belleza como práctica familiar; y 11) Edificar el hogar de la misericordia.

“Hubo un tiempo en que se acuciaba a la Iglesia con la pregunta por la racionalidad de la fe. Ahora la desafección eclesial viene motivada en gran medida por su propuesta moral”, señala la diócesis.

En esta conferencia Mons. Reig responde a la pregunta: “¿Es la Iglesia habitable?”. Es una pregunta que muchos se hacen ante el rechazo que les causa una institución que se presenta como poco adecuada al estilo actual de vida.

“Para comprender el tema que se nos propone, hemos de partir de que lo verdaderamente difícil no es una Iglesia habitable, sino la habitabilidad del mundo. La Iglesia puede serlo en la medida en que hace más habitable el mundo y es principio de renovación del mismo: lumen gentium”, señala el obispo.

En este contexto Reig Plá explica que sólo la familia, la comunidad cristiana y la escuela, como minorías creativas, son capaces de generar, con la ayuda de la gracia, una cultura y unas prácticas que sitúen a la persona donde le corresponde: en el centro del corazón de Dios que ha creado al hombre a su “imagen y semejanza” y lo llama a conocer el Amor. Sólo el amor, cuya fuente está en Dios, hace habitable la Iglesia y el mundo.

Masculinidad y feminidad  

El obispo de Alcalá de Henares y vicepresidente de la sección española del Pontificio Instituto Juan Pablo II, al constatar que entre los sufrimientos que más desgarran a la persona está el no reconocer la propia identidad o la dificultad de acogerla como un don de Dios, explica que en el contexto de las “ideologías colonizadoras”, nos encontramos con el nuevo reto de proponer la fe sobre la creación y la redención de la “carne”: ayudar a madurar en la masculinidad y en la feminidad como lógica ineludible del don. Esta maduración requiere procesos y ritos.

La cultura actual presenta a la pastoral familiar otro reto formidable: que el esposo y la esposa aprendan a donarse integralmente con la belleza del lenguaje del cuerpo. Hay que recordar que estamos hablando de un sacramento, de una “liturgia”.

El instrumento que con frecuencia sirve de modelo pedagógico para muchos jóvenes y adultos es la pornografía cuyas consecuencias están siendo devastadoras. No se trata de ofrecer “técnicas” o “recetas” sino criterios precisos que sirvan a los esposos de guía en todo lo que se refiere al lenguaje del cuerpo y el contexto requerido: criterios que les permitan discernir cómo llevar a cabo, en cada circunstancia, las expresiones de afecto, cómo cuidar la belleza del propio hogar y del tálamo-altar nupcial y las exigencias de caridad, justicia, verdad, bien y belleza del abrazo conyugal.

Por otra parte es indispensable recordar la “primacía de la gracia” y la importancia de la oración como práctica familiar. “Como nos recuerda Benedicto XVI, un lugar primero y esencial de aprendizaje de la esperanza es la oración. Cuando ya nadie me escucha, Dios todavía me escucha” (Spe salvi, n. 32). La oración edifica la familia”, dijo el obispo de Alcalá.

El perdón  

Unido a otras prácticas familiares de la iglesia doméstica, que aborda Mons. Reig en su intervención, la ponencia destaca la del perdónLa imagen del padre misericordioso que nos enseña la parábola es esencial para la edificación familiar, porque se trata de regenerar a las personas en un amor originario que no pasa.

Otro aspecto interesante de la conferencia tiene que ver con el camino de la belleza como práctica familiar. Como enseña el Papa Francisco, hemos de prestar “una especial atención al “camino de la belleza”.

Anunciar a Cristo significa mostrar que creer en Él y seguirlo no es sólo algo verdadero y justo, sino también bello, capaz de colmar la vida de un nuevo resplandor y de un gozo profundo, aun en medio de las pruebas” (Amoris laetitia, 167).

Desde esta convicción es necesario propiciar las “prácticas familiares” ordinarias desde la vía de la belleza y siempre con sencillez: recuperar la belleza del lenguaje y de la comunicación familiar; recuperar la belleza de la lectura y de las lecturas; recuperar la belleza de la educación y del atuendo; recuperar la belleza del hogar y demás espacios que se comparten; recuperar la belleza de las actividades en familia y con otras familias; recuperar la belleza de la hospitalidad; un caso particular de la hospitalidad que merece especial atención tiene que ver con la belleza de la adopción y de la acogida a menores, ancianos, enfermos, personas con discapacidad o necesitadas.


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