Domingo 20/08/2017. Actualizado 01:00h

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Diócesis

“Atentos a las orientaciones del Santo Padre”, precisa

Juan José Asenjo presenta las prioridades de la archidiócesis sevillana para el próximo curso

Lo detalla en la carta programática publicada bajo el título ‘La misericordia del Señor llena la tierra’

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Tres son las líneas de trabajo que orientarán el curso pastoral 2015/2016: el Jubileo extraordinario de la Misericordia, la elaboración de un nuevo Plan Diocesano de Pastoral y el comienzo de la implantación del Directorio Diocesano de la Iniciación Cristiana. 

Juan José Asenjo Pelegrina, Arzobispo de Sevilla.

Mons. Juan José Asenjo comienza su carta destacando que comenzar una nueva etapa en la vida diocesana “no significa reinventar o descubrir un programa completamente nuevo”. Aludiendo a san Juan Pablo II, subraya que el programa ya existe. Es el de siempre (…): Cristo mismo, al que hay que conocer, amar e imitar”. Invita a los fieles a “estar atentos a las orientaciones del Santo Padre” y dedica varios puntos de su carta a la encíclica ‘Laudato si’.

Destaca que Francisco se sitúa “en clara continuidad con el magisterio de los Papas precedentes”, y hace hincapié en los cambios globales –“son perceptibles”, subraya-. Dentro de ellos, el cambio climático, “que tiene consecuencias muy graves, especialmente para los más pobres. Está originado –explica- por el 20 % de la humanidad pero afecta a todos, especialmente a los que menos pueden reaccionar ante sus graves consecuencias”. Al respecto, aboga por una “nueva orientación y un cambio de rumbo” para la humanidad, cuyo futuro, destaca, “no está en la vida sin Dios”. Alude aquí a la crisis económica, y a las “consecuencias perversas del camino emprendido por la sociedad occidental en las últimas décadas”, antes de subrayar la necesidad de “convertirnos, siguiendo un camino de autenticidad cristiana, de seriedad, responsabilidad y austeridad”.

La misericordia, “primera tarea de la Iglesia”

La primera tarea específica para el nuevo curso es el Jubileo de la Misericordia, a lo que el Arzobispo dedica buena parte de su carta. Afirma que “la credibilidad de la Iglesia pasa a través del amor misericordioso y compasivo” y hace un llamamiento a las parroquias, comunidades, asociaciones, movimientos y hermandades para que sean “oasis de misericordia”. Asevera que “la vida de la Iglesia es auténtica y creíble cuando hace de la misericordia su razón de ser”. La misericordia es, por tanto, “su primera tarea”.

El Arzobispo recuerda la invitación que el Papa Francisco hace “a abrir el corazón a cuantos viven en las periferias existenciales, en situaciones de precariedad y sufrimiento”, y propone reflexionar sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Al respecto, recuerda que el Papa realizará “signos de un alto valor simbólico”, y hace un llamamiento a la Archidiócesis de Sevilla para que “siguiendo el ejemplo del Papa” se piense en un gesto extraordinario “que quede como hito del Año Santo de la Misericordia”. Mons. Asenjo encomienda su concreción al Consejo Episcopal y a los demás consejos diocesanos, y completa su referencia al Año de la Misericordia con una invitación a “redescubrir la hermosura del sacramento del perdón”. Además, exhorta a los fieles a participar en los actos que se programen con motivo de este acontecimiento eclesial y destaca la forma en que las instituciones de la Iglesia diocesana “encarnan cada día las obras de misericordia en el campo del servicio a los pobres”. Finalmente, anima a las parroquias, asociaciones, hermandades, colegios y comunidades a programar una peregrinación a alguno de los siete templos jubilares.

Colaboración de todos para elaborar el Plan Diocesano de Pastoral

La segunda tarea destacada en esta carta de inicio de curso es la preparación del Plan Diocesano de Pastoral “en clave misionera”, para lo que pide la colaboración de todos. Concretamente, solicita de las instituciones eclesiales que trabajen hasta el próximo mes de marzo el guión que se ha ofrecido para elaborar este Plan. Un documento que será aplicable durante los próximos cinco años y cuya promulgación está prevista para la clausura del Año de la Misericordia, que en la Archidiócesis tendrá lugar el 13 de noviembre de 2016. El Arzobispo aconseja “repensar en clave misionera la triple tarea que constituye el ser y la misión de la Iglesia: el anuncio de la Palabra de Dios, la celebración de los sacramentos y el servicio de la caridad. También debemos reflexionar –añade- sobre la conversión misionera de las estructuras pastorales y de los agentes de la evangelización, a fin de que en nuestra Archidiócesis el impulso misionero sea cada vez más intenso, generoso y fecundo”.

Aplicación definitiva del Directorio de la Iniciación Cristiana

La implantación definitiva del Directorio de la Iniciación Cristiana es el tercer objetivo destacado por el Arzobispo para este curso pastoral. En relación con este proceso catequético, comienza agradeciendo “mi reconocimiento y gratitud a los sacerdotes y catequistas que tendrán que hacer un esfuerzo considerable para aplicar el Directorio en todos los niveles”. Mons. Asenjo Pelegrina considera que la Iglesia debe situarse “con realismo ante esta sociedad cambiada y cambiante y ante la nueva cultura inmanentista y secularizada”. En esta línea, afirma la necesidad de responder a los nuevos desafíos con “formas de acción pastoral de una tonalidad más misionera. Sólo así –afirma- saldremos al paso de la dificultad que todos sentimos para transmitir la fe a las nuevas generaciones”. “Si no respondemos con prontitud y celo apostólico muchos niños no llegarán nunca a conocer ni a vivir las exigencias de su bautismo. La reacción no puede ser la queja, el lamento o el reproche de unos a otros. El camino que la Iglesia nos señala es otro: tenemos que aprender a vivir todos como miembros de una Iglesia verdaderamente evangelizadora y misionera”, afirma el Arzobispo.

“Gran acontecimiento” del 18 de octubre

Antes de concluir la carta recuerda dos aspectos destacados: recrear la Acción Católica en las parroquias –como “movimiento eclesial genuinamente diocesano”- y rezar por los frutos del Sínodo de los Obispos sobre la Familia que se celebrará en Roma durante el mes de octubre. Y termina recordando que Roma acogerá el 18 de octubre el “gran acontecimiento” de la canonización de Madre María de la Purísima, “hecho extraordinario que nos sugiere que nuestra primera obligación en este mundo es aspirar con todas nuestras fuerzas a la santidad”, concluye.


“Somos
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