Sábado 03/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

El obispo caldeo Warduni pide no abandonar a los cristianos en Irak

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El obispo auxiliar de Babilonia de los Caldeos, monseñor Shlemon Warduni, asegura en una entrevista a un diario italiano que una tragedia como la del pasado 31 de octubre en la catedral siro-católica de Bagdad, dedicada a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, “era impensable incluso en un país sin seguridad o estabilidad como Irak”.

“Ahora, por desgracia –afirma-, nadie puede prever hasta dónde puede llegar una violencia de la que ninguno se libra”. Los cristianos, que son minoría en Irak, siguen siendo objetivo constante de los terroristas y viven en una constante sensación de inseguridad y de miedo. “El sacrificio de nuestros hermanos demuestra hasta qué extremo ha llegado la locura”.

Monseñor Warduni lamenta que ni siquiera se está protegido de la persecución del terrorismo mientras se reza en una Iglesia. “Este martirio es una llamada al mundo, porque si se muere por haber ido a misa, toda la humanidad precipita en el abismo”.

De alguna manera, continúa, “me siento en culpa por mi pueblo", ya que los obispos “siempre hemos tratado de tranquilizar a los cristianos y de animarles a permanecer en Irak. Les exhortamos continuamente a no emigrar. Después suceden cosas como ésta, “y lo que decimos pierde credibilidad, parece más bien contraproducente”.

“Los fieles –cuenta- están aterrorizados, me preguntan qué hacer, cuál es el plan de Dios para ellos. No entienden por qué deben sufrir un mal tan cruel. La gente está desconcertada y pregunta cómo se puede permanecer en una situación como ésta. ¿Dónde está la conciencia cuando se pisotea la religión?”.

El obispo caldeo explica que “para no caer en la desesperación, las personas tienen que tener una fe tan fuerte como para estar listas para el testimonio extremo, para la muerte. Pero no se puede pretender que todos tengan una fe heroica”.

Al final de la entrevista, monseñor Warduni manifiesta la esperanza en la ayuda de Dios, “que nos ha creado y hecho para vivir aquí” y en la gente de buena voluntad que “puede sensibilizar la conciencia de los gobiernos y de la ONU para que no nos abandonen a nuestra suerte”.

“Como pastor –concluye- sólo puedo rezar por las víctimas y por la conversión de los corazones endurecidos de los terroristas”.

Por Alfonso Bailly-Bailliére