Martes 06/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

¿Era el momento preciso para publicar parte del libro-entrevista al Papa?

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La Librería Editora Vaticana, con la publicación de algunas partes del libro-entrevista a Benedicto XVI, “Luz del mundo”, del escritor alemán Peter Seeewald, ha conseguido crear grandes expectativas sobre el contenido.

Sin duda, el tema que ha generado un sin fin de reacciones “positivas” en todo el mundo, -véase por ejemplo la de algunos organismos internacionales como la OMS- es el concerniente a los preservativos. En realidad, basta leer con buenas intenciones lo que dice el Papa cuando afirma que concentrarse sólo en el preservativo significa “trivializar” la sexualidad y que esa “trivialización” hace que muchas personas no vean en ella la expresión de su amor, “sino sólo una especie de droga, que se suministran a sí mismos".

Pero añade: “Puede haber algunos casos justificados (del uso del condón), por ejemplo cuando una prostituta (o prostituto, según el idioma del libro) utiliza un profiláctico. Esto puede ser el primer paso hacia una moralización, un primer acto de responsabilidad, consciente de que no todo está permitido y que no se puede hacer todo lo que uno quiere”.

Hasta aquí las palabras del Santo Padre, que no suponen ningún cambio revolucionario sobre la enseñanza de la Iglesia en este tema y que el padre Federico Lombardi se encargó de aclarar con una nota.

Ahora bien, se preguntan algunos vaticanistas, ¿era oportuno que L’Osservatore Romano haya anticipado en su edición de domingo (que sale el sábado por la tarde) una parte del texto del libro, en un día tan especial, en el que el Papa había celebrado su tercer consistorio para el nombramiento de 24 nuevos cardenales?

¿Dónde han ido a parar las palabras pronunciadas durante la homilía del Papa, con las que atrajo una vez más la atención sobre el hecho de que el ministerio eclesial es un ministerio de servicio, no de poder, y que la autoridad se recibe para servir, no para ambicionar y realizar los propios proyectos?

¿No hubiera sido mejor publicar las noticias ya previstas para el domingo -la mayoría de los periódicos se olvidaron del consistorio y se centraron únicamente en el preservativo-, dejando para la presentación de hoy o al menos para ayer lunes, los párrafos que se sabía que iban a crear debate en la opinión publica?

Lo dicho no significa que L’Osservatore Romano no pueda anticipar noticias como ésta sobre el libro del Papa, teniendo en cuenta que la Tipografía Vaticana edita el periódico oficioso de la Santa Sede. Lo que crea cierta perplejidad es la decisión de “salir” con un párrafo sobre el preservativo, fuera de contexto, porque aparece sin la pregunta del periodista al Papa y sin la sucesiva respuesta aclaradora, precisamente la tarde del día del consistorio.

Por Alfonso Bailly-Bailliére