Martes 06/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Uganda: los retos son la pobreza, el sida, y las sectas

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Reconciliación nacional, lucha contra la pobreza y el sida, son los tres grandes desafíos que la Iglesia en Uganda afronta cotidianamente. Se trata de un empeño que los católicos del país llevan a cabo en colaboración con los fieles de las otras comunidades cristianas.

La Iglesia católica cuenta con 4 archidiócesis metropolitanas y 15 diócesis. Los católicos representan el 41,5% de los 30 millones de habitantes. El 36% de la población es anglicana y el 12% musulmana.

Desde el estallido de la guerra civil en 1986 en la región del norte de Uganda, la Iglesia ha contribuido a la pacificación. Sin embargo, a pesar de la firma de acuerdos entre el gobierno y los guerrilleros del “Ejército de Resistencia del Señor” (ERS) para el cese del fuego, todavía no se puede decir que haya concluido el conflicto. En los últimos años, este grupo ha desplazado sus actividades fuera de Uganda, en particular al sur de Sudán, a la República Democrática del Congo y a África Central.

El compromiso de la Iglesia católica en la lucha contra el SIDA, que ha afectado a más de un millón de ugandeses, es muy grande. En 1995, la conferencia episcopal instituyó el “Aids Focal Point” para ayudar a la población contagiada por el virus. Los esfuerzos obtuvieron resultados importantes.

En contraste con la mayoría de los países africanos, que han basado sus políticas en la difusión de los preservativos para contrarrestar el SIDA, en Uganda ha disminuido notablemente el nivel de infección gracias sobre todo a la formación de las jóvenes generaciones en los valores de la fidelidad y abstinencia prematrimonial.

El presidente de la Conferencia Episcopal de Uganda, monseñor Matthias Ssekamanya, que se encuentra en Roma en visita “ad limina”, asegura en una breve entrevista que otro de los mayores problemas que afronta su país es la existencia de millones de personas que desde hace veinte años viven en campamentos de refugiados.

“Necesitamos ayuda para reconstruir sus hogares y que la gente pueda volver a cultivar. Es urgente reconstruir las escuelas, porque la educación es la clave para cualquier tipo de desarrollo”, afirma el presidente y obispo de Lugazi, a la agencia Fides.

Refiriéndose a la situación de la Iglesia en Uganda, el prelado destaca su crecimiento, “como lo demuestran las muchas vocaciones sacerdotales y religiosas”. Por lo que concierne a los desafíos mas acuciantes que deben afrontar sus pastores, señala el hecho de que no todos los fieles han asimilado completamente el Evangelio. “Esto se debe -explica- a que las culturas tradicionales son todavía muy fuertes; algunas son incompatibles con el Evangelio, como por ejemplo la poligamia y ciertas creencias religiosas ancestrales”.

Otro desafío, continua monseñor Ssekamanya, es el de las sectas, “que tienen importantes recursos financieros y los jóvenes y las personas modestas sienten una fuerte atracción hacia ellas”. Aunque asegura que no se sabe de dónde viene todo este dinero, lo que está claro, dice, es que las sectas disponen de grandes cantidades. “También sabemos que la mayoría de las que están presentes en Uganda son originarias de América del Norte y Europa”.

Hablando de las relaciones ecuménicas e interreligiosas, el Presidente de la Conferencia Episcopal de Uganda señala que en su país hay una Comisión Interreligiosa y un Consejo Ecuménico, del que forman parte la Iglesia católica, ortodoxa y anglicana. Entre los temas tratados figuran la educación, los matrimonios mixtos, los problemas sociales, sobre todo la paz en la justicia. En este sentido, anunció que están preparando una Carta Pastoral común sobre las próximas elecciones, que se celebrarán en 2011.

Por Alfonso Bailly-Bailliére