Martes 06/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

La Santa Sede se propone afrontar con mayor transparencia sus actividades financieras

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El presidente del Instituto para las Obras de Religión (IOR), Ettore Gotti Tedeschi, en un artículo publicado por L'Osservatore Romano manifiesta el deseo de que los entes económicos de la Iglesia refuercen su credibilidad frente a la opinión pública con una mayor transparencia.

Como se sabe el IOR está siendo investigado por magistrados italianos, acusado de haber violado las normas anti-reciclaje de dinero en las transferencias bancarias, una acusación de la que Gotti Tedeschi se defendió hace unos días durante una reunión con los magistrados.

“Los tiempos actuales -escribe Gotti Tedeschi- se ven influenciados por una fase acelerada de globalización y por una crisis económica que no se resolverá pronto. Ambos factores requieren la adaptación a nuevas exigencias de comportamiento, también por parte de los diversos entes económicos de la Iglesia, que deben trabajar para optimizar, con eficacia, la gestión y el uso de los recursos necesarios a las obras de religión”.

Para ello, continúa el presidente del IOR, “deben administrar directamente o a través de las estructuras de las propias instituciones, congregaciones y diócesis, para que su acción no se debilite frente a las incertidumbres desconocidas y los nuevos posibles riesgos”.

Gotti Tedeschi subraya que en esas condiciones complejas, las entidades económicas “deben fortalecer no sólo sus propias capacidades, sino también su credibilidad, para no comprometer la de la Iglesia”. Esto puede suponer, según el presidente del IOR, el tener que “adecuarse a las exigencias externas y mundiales, que requieren más información y más transparencia en las actividades financieras”. Eso sí, añade, “sin cambiar la propia naturaleza jurídica, única en el mundo y necesaria a la propia misión”.

El economista italiano llama la atención frente a los que desde siempre se lanzan a criticar a la Iglesia Católica, también en lo que respecta a sus recursos económicos, sin los cuales, sin embargo, no se podrían poner en marcha tantas obras de las que se benefician todos, “también incluso los que están visiblemente fuera de sus fronteras”.

Por Alfonso Bailly-Bailliére