Miércoles 18/10/2017. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

El Papa visita a la Inmaculada de la Plaza de España

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A pesar del frío de diciembre, Benedicto XVI se trasladó hasta la céntrica plaza de España de Roma para celebrar el día de la Inmaculada. En la puerta de la embajada de España ante la Santa Sede recibió al Papa el nuevo embajador Eduardo Gutiérrez Sáenz de Buruaga.

La espectacular plaza de España se viste con sus mejores galas para celebrar el día de la Inmaculada concepción y honra con flores a la estatua de la Virgen que allí se alza. Y Benedicto XVI no podía ser menos, por eso se trasladó hasta allí a pesar del frío que inesperadamente ha entrado de lleno en Roma y que hacía tiritar a todos los presentes.

Subido en un papamóvil nuevo, de líneas más duras que el que solía utilizar hasta ahora, Benedicto XVI llegó a la plaza de España. Le esperaba, en la puerta de la embajada de España ante la Santa Sede, el nuevo embajador Eduardo Guitérrez Sáenz de Buruaga que por primera vez presidía esta ceremonia, le acompañaba su mujer de negro protocolario y con una elegantísima mantilla y peineta, junto a ellos otros oficiales de la embajada vestidos con sus mejores galas, como Antonio Pelayo, Consejero eclesiástico de la embajada y periodista. Además de cardenales y obispos españoles, como el cardenal Julián Herránz o el riojano Lucio Ángel Vallejo Balda, secretario de la Prefectura de Asuntos económicos de la Santa Sede.

Ante la Virgen, el Papa dijo que si la anunciación hubiera tenido lugar en este siglo, no hubiera ocupado las portadas de los periódicos porque es un "misterio que ocurre en el silencio". "Venir aquí, a este monumento a María en el centro de Roma nos recuerda sobre todo que la voz de Dios no se reconoce en el ruido, en la agitación. Su plan sobre nuestra vida personal y social no se percibe si nos quedamos en la superficie, sino que se debe bajar a un nivel más profundo, donde las fuerzas que actúan no son las económicas o políticas, sino las morales y espirituales. Ahí es donde María nos invita a profundizar y a sintonizar con la acción de Dios", dijo Benedicto XVI.

Detrás de la silla del Papa, estaban sus 'hombres de confianza'. Monseñor Georg Gänswein –recién nombrado arzobispo y prefecto de la Casa Pontificia– atento a cualquier cosa que Benedicto XVI pudiera necesitar, Guido Marini como Maestro de Ceremonias y representantes de la Secretaría de Estado entre ellos el número tres del Vaticano, Angelo Becciu y monseñor Peter Wells, asesor para asuntos generales de la Secretaría de Estado.

Fue una visita sencilla y corta, no más de 30 minutos, pero que las bajas temperaturas y la edad del Papa hubieran hecho razonable que se suspendiera. Sin embargo, Benedicto XVI no quiso faltar y acudió a este encuentro con la Virgen en el centro de Roma, arropado por el cariño histórico que España tiene al Papa y también a la Inmaculada.

@blancaruizanton

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