Viernes 09/12/2016. Actualizado 01:00h

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Crónica de Roma

Dimite el prelado crítico con la política de inmigración del gobierno italiano

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El arzobispo Agostino Marchetto, secretario del Consejo Pontificio para la pastoral de los emigrantes e itinerantes, acaba de presentar su dimisión al cumplir, a finales de agosto, 70 años.

Según los principales vaticanistas, la norma que rige la jubilación de los secretarios -números dos- de las instituciones en la Curia romana es mucho más estricta que la praxis existente para los prefectos, que al cumplir los 75 años deben presentar la renuncia al Papa.

La decisión de abandonar el cargo ha sido espontanea, motivada por el deseo del prelado de continuar su estudio sobre la historia del Concilio Vaticano II, de la que ya ha publicado un volumen.

Sin embargo, la Santa Sede se ha visto obligada a aclarar en varias ocasiones que las declaraciones de monseñor Marchetto sobre inmigración eran a título personal y no a nombre de la Santa Sede. Concretamente, sus criticas a la política de inmigración del gobierno italiano (y recientemente también del gobierno francés) no pasaron desapercibidas en ámbito vaticano.

En febrero de 2009 Marchetto definió una “abdicación del Estado de derecho” la creación de voluntarios para garantizar la seguridad en las ciudades, decidida por decreto del gobierno Berlusconi. Dos días después, el padre Federico Lombardi, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, emitió una nota de la secretaría de Estado, en la que sin mencionar a Marchetto se refería a sus declaraciones y negó que representara la posición de la Santa Sede.

Pocos meses mas tarde, en julio de 2009, Marchetto volvió a criticar el decreto de seguridad, hablando de “criminalización de los emigrantes”. En esta segunda ocasión, el padre Lombardi aclaró que el Vaticano como tal, no había dicho nada acerca de este decreto aprobado por el Gobierno italiano. “Ha hablado monseñor Marchetto, pero no me consta que el Vaticano haya adoptado una posición”. La semana pasada una declaración a la agencia francesa I-Media, traducida mal por una agencia italiana, le atribuyó erróneamente una comparación entre el Holocausto y la expulsión de los gitanos de Francia.

 

Por Alfonso Bailly-Bailliére