Martes 12/12/2017. Actualizado 01:00h

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El papa con la Renovación Carismática

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El papa Francisco participó este domingo en el encuentro del movimiento carismático, celebrado en el estadio olímpico de Roma ante 52 mil personas, en el cual pidió a los
sacerdotes: “les digo una sola palabra, cercanía, cercanía a Jesucristo en la oración y la adoración, cercanía al Señor y cercanía a la gente, al pueblo de Dios que les fue confiado a ustedes", enfatizó Francisco a los mil curas presentes, en medio de aplausos de los presentes.
"Amen a vuestra gente, estén cerca de la gente, eso es lo que quiero decirles, esta doble cercanía, a Jesús y a la gente", remarcó el pontífice.

Antes de realizar su discurso en el encuentro número 37 del movimiento Renovación en el Espíritu, el Papa saludó y habló con un sacerdote, un muchacho, una familia y un ciego.
Luego bromeó al afirmar que "le reproché" al titular del movimiento, Salvatore Martínez, por no haber incluido a abuelos en la lista de quienes pudieron acercarse a él.
"Los abuelos, los ancianos, son la garantía de nuestra fe", destacó una vez más el Papa, que en otras ocasiones ha criticado la marginación que muchas veces sufren los ancianos en la sociedad.


Bergoglio contó que en los comienzos, cuando era obispo en Buenos Aires, no quería mucho a los carismáticos pero que luego aprendió a conocerlos y a apreciarlos.
El Papa habló de una "corriente de gracia en la Iglesia y para la Iglesia", una "orquesta" que valora todos los "dones del Espíritu", y donde nadie debe buscar mandar ni pretender decidir quién es digno de la "efusión del Espíritu" y quién no.

También instó a que "cada joven no custodie su juventud en una caja fuerte, así esta juventud envejece, en el peor sentido de la palabra, no sirve de nada".
"La juventud es para arriesgarla, arriesgarla bien, para desafiarla con gran des cosas, la juventud es para darla a que otros conozcan al Señor, no la ahorren para ustedes, avancen", enfatizó Francisco. "Las familias son la iglesia doméstica, donde Jesús crece, crece en el amor de los cónyuges, en la vida de los hijos y por esto el enemigo ataca tanto a la familia; el demonio no la quiere y busca destruirla, busca que no exista el amor", aseguró Bergoglio.
Francisco permaneció durante una hora y media en una fiesta intensa y participativa, junto al vicario de Roma, Agostino Vallini, y a los cardenales Salvatore De Giorgi e Ivan Dias. También estuvo el alcalde de Roma, Ignacio Marino.


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