Viernes 20/10/2017. Actualizado 01:00h

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Holland quiere rememorar las peores costumbres del laicismo con un Observatorio Nacional para la Laicidad

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En un país laico -confesionalmente irreligioso- como Francia, la libertad de fe se pone en cuestión con cierta frecuencia. El ascenso al Eliseo de François Hollande ha devuelto la cuestión a un cierto primer plano por la intención del presidente de establecer desde 2013 un Observatorio Nacional para la Laicidad, aunque Chirac ya tenía el proyecto entre sus planes. Con motivo de la entrega de la Legión de Honor al sociólogo religioso Emile Poulat, el socialista recordó la vigencia de la Ley de 1905, que permitiría la enseñanza en las escuelas de una moral pública.

Mal negocio ese, como la experiencia española ha demostrado con EpC. Los intentos adoctrinadores del Estado siempre terminan volviéndose contra sus propios ciudadanos. En una entrevista con el periodista Charles Labier, que propuso hace tiempo en Le Monde la aparición de una autoridad reguladora que vigilase a las religiones, reaparece la idea de un organismo con poder sancionador y de arbitrio entre comunidades religiosas. Siempre bajo el manto de la no discriminación, el Ejecutivo volvería a tener la posibilidad de meter mano a sectores que le pueden plantar cara. En el caso de la Iglesia gala, algo muy visible en el caso del matrimonio homosexual. Tentaciones totalitarias a la orden del día.

Zenón de Elea

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