Sábado 21/10/2017. Actualizado 01:00h

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Por qué Cañizares veta una charla de un sacerdote en la sede de un partido de extrema derecha

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Hoy estaba prevista, a las 19.30 horas, la conferencia “Riesgos, amenazas y falsos mitos de inmigración”, a cargo del delegado episcopal de Migraciones, el sacerdote Oliver-Antonio Hernández Carbonell, en el Hogar Social Patriota, en Valencia,  dependiente del partido político de extrema derecha España 2000. El sacerdote es cubano y lleva 2 años en España.

Sin embargo, el Arzobispado decidió ayer anular esa conferencia sobre inmigrantes, a la que se había comprometido el delegado, pero de la que el Arzobispado se enteró “por los medios de comunicación”, según han manifestado.

En el mencionado Hogar Social Patriota sólo atienden a ciudadanos españoles, no a inmigrantes de otros países. Por otra parte, el partido España 2000 se ha significado por sus reiterados planteamientos xenófobos, excluyendo de la solidaridad a los no españoles y reclamando que, ante las ofertas de trabajo que van convocando, se dé prioridad a los españoles por el mero hecho de serlo, con independencia de las cualidades profesionales de españoles o extranjeros. En el cartel de la conferencia aparece el logo de España 2000.

Desde el Arzobispado han manifestado que el sacerdote ha podido actuar por desconocimiento o inocencia. De hecho, el delegado episcopal ha reconocido que conocía el foro al que iba a acudir y que es partidario de acudir incluso a foros contrarios a la inmigración para intentar convencerles de la solidaridad cristiana y social necesaria.

Incluso después de la decisión del Arzobispado, el delegado ha lamentado que no se le deje participar, apelando a la libertad de expresión.

Me parece que el Arzobispado ha sido coherente, pues desarrolla y fomenta  una amplia labor con inmigrantes, que choca frontalmente con las premisas de España 2000. Además, los foros a los que puede ser oportuno que acudan representantes eclesiásticos pueden y deben ser muy variados – culturales, sociales, etc.-, pero deben calibrar con sentido común a cuáles acuden, y si ocupan un cargo eclesiástico han de ser prudentes y consultar con sus superiores su agenda, máxime si puede ofrecer dudas.

De hecho, desde el Arzobispado aluden a la suspensión de una conferencia “organizada por un partido político”.

La libertad de expresión a la que alude el sacerdote no exime de la responsabilidad y unidad con su superior, que es el arzobispo de Valencia.

Zenón de Elea.




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