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El Arzobispado de Barcelona suspende al sacerdote motero de ‘Gran Hermano’

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El Arzobispado de Barcelona ha publicado en su página un decreto de los Misioneros del Sagrado Corazón por el que se suspende a divinisal padre Juan Antonio Molina Sanz, perteneciente a esta congregación, mientras decida seguir con su propósito de participar como concursante en el programa televisivo Gran Hermano. Juan Antonio Molina Sanz, de 40 años, vive en Barcelona. Se declara "motero", amigo de ir al gimnasio y de la música "heavy", y su decisión no ha gustado ni siquiera a su familia, según los medios de comunicación. Es profesor además de sacerdote y vive dedicado a ambas cosas.

En un decreto publicado en la página web del Arzobispado de Barcelona, que tiene fecha de 19 de diciembre de 2011, firmado por el superior general de los Misioneros del Sagrado Corazón, padre Mark McDonald y el secretario general, padre Luis Carlos Araujo Moraes, se afirma que, "después de haber constatado que el padre Juan Antonio Molina Sanz ha expresado su voluntad de participar en el programa televisivo Gran Hermano en contra de una orden explícita de su provincial, el padre Wifredo Arribas Sancho MSC, y después de haber informado al padre Juan Molina por medio de su provincial y directamente por correo electrónico de los efectos negativos que esta participación podría tener para él mismo, para la Congregación y para la Iglesia, el que suscribe, superior general de la Congregación de los Misioneros del Sagrado Corazón, con el consentimiento del Consejo General, reunido el 19 de diciembre de 2011, en Roma, declaro al padre Juan Antonio Molina Sanz 'suspendido a divinis'".

Por esta pena, aclara el decreto, "le está prohibido: todo trabajo pastoral por los fieles; la celebración pública de la Eucaristía y la predicación a los fieles; confesar a los fieles".

Se trata de "una sanción temporal que tiene como finalidad suscitar en el padre Molina un deseo sincero de cambio y de conversión. Esta durará hasta que sea oficialmente revocada por decreto contrario".

El padre Molina, afirma el mismo documento, fue informado de que "los efectos de esta pena quedan suspendidos cada vez que sea necesario atender a los fieles en peligro de muerte según el canon 1335".

Y concluye suplicando "a las autoridades eclesiásticas y sobre todo a los obispos más implicados que vigilen para que el padre Molina respete este decreto en el espíritu en que fue dado, es decir, para la protección de los fieles y en vista de su propia conversión".

Un sacerdote no puede plegarse a las exigencias de un programa donde los valores cristianos brillan por su ausencia, alejado de toda espiritualidad y rendido al materialismo existencial. Un sacerdote no puede formar parte de este espectáculo de locos llamado 'Gran hermano', un producto televisivo que pone de relieve los grandes vicios de nuestra sociedad.

Zenón de Elea

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