Domingo 22/10/2017. Actualizado 01:00h

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Vaticano

Fue creado por san Juan Pablo II en 1981

La reforma del Pontificio Instituto para la Familia plantea interrogantes sobre su futuro

Fuentes cercanas a la curia están a la expectativa de si este nuevo órgano académico estará en continuidad con el magisterio del papa polaco

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Mediante el motu proprio Summa Familiae Cura, el  Papa Francisco ha refundado el Instituto académico que Juan Pablo II creó en 1981 sobre el matrimonio  y la familia. Según el Vaticano, con esta decisión, Francisco da continuidad, relevancia y actualidad a uno de los proyectos más importantes de Juan Pablo II.

El Papa Francisco en la inauguración del Año académico del Instituto Pontificio Juan Pablo II. El Papa Francisco en la inauguración del Año académico del Instituto Pontificio Juan Pablo II.

A partir de ahora, el organismo que lo reemplaza se llamará Pontificio Instituto Teológico Juan Pablo II para las Ciencias del Matrimonio y de la Familia. La intención de esta refundación, según la Santa Sede, es llevar adelante la labor de los dos últimos sínodos y su exhortación apostólica Amoris Laetitia.

Una de las explicaciones que da este motu proprio del Santo Padre es el siguiente: “El cambio antropológico y cultural, que afecta a todos los aspectos de la vida actual,  y que requiere un enfoque analítico y diversificado, no nos permite limitarnos a la práctica pastoral y la misión que reflejan las formas y patrones del pasado. Debemos ser intérpretes conscientes y apasionados de la sabiduría de la fe en un contexto en que los individuos son menos sostenidos que en el pasado por las estructuras sociales, en su vida afectiva y familiar. En la clara intención de permanecer fiel a las enseñanzas de Cristo, por lo tanto, debemos mirar con amor y realismo intelecto racional, la realidad de la familia, en la actualidad, en toda su complejidad, en sus luces y sus sombras”.

¿Cambiarán los planes de estudio?

Algunos vaticanistas y medios religiosos han calificado esta decisión del Santo Padre como un ataque al legado de Juan Pablo II. Otros en cambio, la aplauden por considerar que es un refuerzo a las enseñanzas del Papa polaco pero adaptándolas a los tiempos actuales.  

Fuentes cercanas al Instituto consultadas por Religión Confidencial explican que esta refundación no significa destruir el Instituto y levantar uno nuevo: “Hay que verlo en continuidad con las enseñanzas de Juan Pablo II. Si cambian profesores, y cambian programas y planes de estudio, clarificará mucho si este pontificado está en continuidad con el de Juan Pablo II o no". 

Las mismas fuentes comentan que esta refundación traerá novedades pero se desconocen cuáles y a qué o quiénes afectarán. Consideran que, en principio, se mantendrán los mismos profesores aunque vendrán también otros nuevos. “No todo está aclarado en el motu proprio, hay que ver cuáles son los pasos que se van a dar ahora”, explican las mismas fuentes a RC.

Asimismo, precisan que la pretensión del Instituto Pontificio Juan Pablo II es ayudar tanto a matrimonios como a familias, acompañarles y comprenderles, pero dejando la doctrina clara en materia de familia, sin ambigüedades.

Sin establecer contraposiciones

Otras fuentes consultadas por este Confidencial, cercanas a la Santa Sede, explican así la decisión del Papa Francisco de refundar el Instituto Pontificio Juan Pablo II: “Lo que se espera de los académicos  es que desarrollen el magisterio de la Iglesia. En este caso, se trata de poner en línea el fabuloso magisterio de san Juan Pablo II con el de los pontífices sucesivos, sin establecer contraposiciones (sobre todo en cosas accesorias como los estilos de hablar), sino reflexionando y agudizando el ingenio (esa es la tarea de los académicos) para explicar y construir en continuidad el magisterio pontificio”.

Para estas fuentes, la iniciativa del Santo Padre no supone sino un paso adelante que amplía a todo el sector pastoral de la familia y los intereses del Instituto. Además, se persigue hacer que los estudios del Instituto entren en el régimen general de los estudios eclesiásticos universitarios tal como la constitución apostólica Sapientia christiana había establecido. `

Títulos académicos de la Iglesia

Los títulos académicos dados por el Instituto eran, hasta ahora, una excepción a esa regla general en la Iglesia y eso planteaba no pocos problemas a la hora de determinar la aptitud de los egresados para determinadas tareas docentes. No dependían de hecho de la Congregación  para Educación Católica, sino de la Secretaria de Estado, etc.

Al parecer, en los últimos periodos, los Estatutos del Instituto han ido modificándose, alejando progresivamente el gobierno académico del centro de lo que habían sido sus orígenes. La decisión estaba cada vez más concentrada en forma apical y era difícil balancear los puntos de vista, “también entre profesores que opinasen distinto”, apuntan otras fuentes consultadas por RC.

Cuatro importantes decisiones  

Con este “motu proprio”, el Papa ha tomado cuatro importantes decisiones: confirma que debe seguir ocupándose de mantener vivo el propósito con el que lo fundó Juan Pablo II; le da más poder y autonomía institucional: no depende de la Universidad Lateranense de Roma; y podrá dar sus propios títulos académicos. 

Le pide que se ocupe de más cuestiones relativas al matrimonio y la familia, especialmente de la perspectiva pastoral de la Amoris Laetitia y le plantea que ellos mismos actualicen esta institución de casi 40 años, a las nuevas necesidades de la sociedad, explica Rome Reports.



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