Viernes 22/06/2018. Actualizado 01:16h

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Vaticano

Vídeo mensaje a los participantes de la 47 Semana de Vida Consagrada

El Papa a los religiosos españoles: “No se queden en la lamentela de que faltan vocaciones”

Francisco alienta a buscar maneras para que el “Señor pueda llamar” y a encontrar nuevos caminos sin hacer marketing

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El Papa Francisco ha enviado un vídeo mensaje a los participantes de la 47 Semana Nacional para Institutos de Vida Consagrada que se inauguró ayer en Madrid.

Papa Francisco. Papa Francisco. RC

La carta íntegra es la siguiente:

“P. Martínez Oliveras y a todos ustedes que están reunidos reflexionando en este tema que nos lleva hacia el Sínodo: los jóvenes, las vocaciones, la vocación a la vida religiosa. Y, por supuesto, el telón de fondo es «faltan vocaciones». Y nos podemos quedar en esa lamentela; estar ahí con esa música de fondo de llorar glorias pasadas cuando el Señor nos dice: «Mira hacia delante y mira lo que tenéis que hacer». Pero no hagas proselitismo, por favor. Buscad maneras para abrir caminos para que el Señor pueda hablar, para que el Señor pueda llamar. No hagas campaña electoral ni campañas de tipo comercial porque el llamado de Dios no entra en las pautas del marketing. Es otra cosa. Así que, ¡anímense y sigan adelante!

Respecto de los jóvenes solo les quisiera sugerir una cosa que los puede ayudar. Me impresionó la traducción alemana del último libro de Z. Bauman (el original salió en italiano, Nacidos líquidos [Nati liquidi]) pero la traducción alemana puso: Sin raíces [Die Entwurzelten]. Mi gran temor es que nuestros jóvenes pierdan las raíces. Tengo miedo de eso. Quizás el trabajo de hoy sea preparar el camino para que se vea aquello que anunció Joel: «Los ancianos soñarán y los jóvenes profetizarán» (2,28). Y hoy más que nunca es necesario que los jóvenes tengan un diálogo con los ancianos. Mucha de la generación del medio, la de sus padres, está a mitad de camino.

Estamos a tiempo de recuperar raíces. También estamos a tiempo de y estamos a tiempo de hacer soñar a esos hombres y mujeres para que nos den después a los jóvenes la capacidad de profetizar. El diálogo entre los abuelos y los nietos es un diálogo intergeneracional de alto nivel. Y todavía estamos a tiempo: no lo perdamos. Y vean la manera de escuchar las inquietudes de los jóvenes y también la de los ancianos. Métanlos juntos y la cosa va a andar bien.

En cuanto al número de vocaciones que el Señor decida. Nosotros hagamos lo que Él nos pidió: rezar y testimoniar. («Yo quiero ser como ése». «Yo quiero ser como ésa»). Que Dios los bendiga. Recen por mí. Que se diviertan. No pierdan el sentido del humor”.


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