Domingo 22/07/2018. Actualizado 01:00h

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Vaticano

Es uno de los desafíos actuales de las familias

El Papa critica la ideología de género: “Es inquietante que pretenda imponerse como pensamiento único”

En la Exhortación Amoris Laetita señala: “Somos criaturas, no somos omnipotentes. Estamos llamados a aceptar y respetar nuestra humanidad tal y como ha sido creada”

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La Exhortación Apostólica del Papa Amoris Laetitia (“La alegría del amor”), sobre el amor en la familia y que fue presentada el 8 de abril, recoge los resultados de los sínodos del 2014 y 2015. El capítulo segundo de este documento titulado “Realidad y desafíos de las familias”, Francisco hace referencia a “diversas formas de una ideología, genéricamente llamada gender, que “niega la diferencia y la reciprocidad natural de hombre y de mujer”. 

Papa Francisco. Papa Francisco.

El Papa explica lo que es la ideología de género: “Vacía el fundamento antropológico de la familia”. Critica asimismo que esta corriente lleva a “proyectos educativos y directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculadas de la diversidad biológica entre hombre y mujer. Es inquietante que algunas ideologías de este tipo, que pretenden responder a ciertas aspiraciones a veces comprensibles, procuren imponerse como un pensamiento único que determine incluso la educación de los niños. No hay que ignorar que el sexo biológico (sex) y el papel sociocultural del sexo (gender), se pueden distinguir pero no separar”.

Entre los desafíos de las familias actuales, el Santo Padre pone también en tela de juicio las técnicas de reproducción asistida “que han introducido la posibilidad de manipular el acto generativo (…). De este modo, la vida humana es sujeta a los deseos de los individuos o de las parejas. Una cosa es comprender la complejidad de la vida, y otra cosa es aceptar ideologías que pretenden partir en dos los aspectos inseparables de la realidad. No caigamos en el pecado de pretender sustituir al Creador. Somos creaturas, no somos omnipotentes (…). Somos llamados a custodiar nuestra humanidad, y eso significa ante todo aceptarla y respetarla como ha sido creada”.

Derechos de la mujer

Por otra parte, Francisco resalta que “todavía hay que avanzar mucho en algunos países” sobre los derechos de la mujer, hasta erradicar “costumbres inaceptables” y destaca “la vergonzosa violencia que a veces se ejerce sobre las mujeres”. Reconoce que la “historia lleva las huellas de los excesos de las culturas patriarcales, donde la mujer era considerada de segunda clase, pero recordemos también el alquiler de vientres o la instrumentalización del cuerpo femenino en la actual cultura mediática”.

En este sentido, promueve la idéntica dignidad entre el varón y la mujer para superar  viejas formas de discriminación, pero “si surgen formas de feminismo que no podamos considerar adecuadas, igualmente admiramos una obra del Espíritu en el reconocimiento más claro de la dignidad de la mujer y de sus derechos”.

Amor de padre y madre

Sobre la vocación de la familia, el Papa señala que “la ausencia del padre marca severamente la vida familiar, la educación de los hijos y su integración en la sociedad. Su ausencia puede ser física, afectiva, cognitiva y espiritual. Esta carencia priva a los niños de un modelo apropiado de conducta paterna”.

Francisco insiste que “en la naturaleza misma del amor conyugal está la apertura a lo definitivo” y desciende al deseo sexual que “con el tiempo se puede transformar en deseo de intimidad y “complicidad”. No podemos prometernos tener los mismos sentimientos durante toda la vida. En cambio, sí podemos tener un proyecto común estable, comprometernos a amarnos y a vivir unidos hasta que la muerte nos separe”.

Educación sexual de los hijos

En el capítulo séptimo, el Santo Padre desarrolla una guía educativa muy completa a la vez que afirma su “sí a la educación sexual”. Sin embargo, matiza: “Es irresponsable toda invitación a los adolescentes a que jueguen con sus cuerpos y deseos… De ese modo se los alienta alegremente a utilizar a otra persona como objeto de búsquedas compensatorias(...). Es importante más bien enseñarles un camino en torno a las diversas expresiones del amor, al cuidado mutuo, a la ternura respetuosa, a la comunicación rica de sentido (….). La unión sexual en el matrimonio aparecerá así como signo de un compromiso totalizante, enriquecido por todo el camino previo”.

Jóvenes y matrimonio 

El Papa se dirige a los jóvenes: “Es verdad que el amor es mucho más que un consentimiento externo o que una especie de contrato matrimonial, pero también es cierto que la decisión de dar al matrimonio una configuración visible en la sociedad, con unos determinados compromisos, manifiesta su relevancia: muestra la seriedad de la identificación con el otro, indica una superación del individualismo adolescente, y expresa la firme opción de pertenecerse el uno al otro”.

Familias heridas

En la síntesis que hacen los obispos españoles sobre la Exhortación, explican lo que quiere decir el Papa sobre las “situaciones imperfectas y las familias heridas”. “Sepan los pastores que, por amor a la verdad, están obligados a discernir bien las situaciones” porque “el grado de responsabilidad no es igual en todos los casos. Por lo tanto, al mismo tiempo que la doctrina debe expresarse con claridad, hay que evitar los juicios que no toman en cuenta la complejidad de las diversas situaciones”.  

Francisco insiste en su carta que “el divorcio es un mal”, y por eso la “tarea pastoral más importante es fortalecer el amor y ayudar a sanar las heridas”.  En este sentido, señala que “los divorciados en nueva unión, por ejemplo, pueden encontrarse en situaciones muy diferentes, que no han de ser catalogadas o encerradas en afirmaciones demasiado rígidas sin dejar lugar a un adecuado discernimiento personal y pastoral”. E invita a estos “fieles a que se acerquen con confianza a conversar con sus pastores o con laicos que viven entregados al Señor”.

A cada mujer embarazada le pide “con afecto: cuida tu alegría, que nada te quite el gozo interior de la maternidad. Ese niño merece tu alegría. No permitas que los miedos, las preocupaciones, los comentarios ajenos o los problemas apaguen esa felicidad de ser instrumento de Dios para traer una nueva vida al mundo”. 

Se confirma que es el matrimonio cristiano y se agrega que “otras formas de unión contradicen radicalmente este ideal, pero algunas lo realizan al menos de modo parcial y análogo. 

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