Lunes 11/12/2017. Actualizado 01:00h

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Vaticano

El cardenal afirma que la figura del Papa Montini estuvo eclipsada en nuestro país

Omella: “Los españoles admiramos cada vez más a Pablo VI, calificado de enemigo por el régimen”

El arzobispo de Barcelona presenta en Madrid el libro de Juan María Laboa ‘Pablo VI, España y el Concilio Vaticano II’

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El cardenal, Juan José Omella, arzobispo de Barcelona, presentó ayer en Madrid el libro de Juan María Laboa “Pablo VI, España y el Concilio Vaticano II” (editorial PPC). Varios obispos acudieron al acto celebrado en la sede de los jesuitas de Madrid.

El cardenal Juan José Omella y a su derecha Juan María Laboa. El cardenal Juan José Omella y a su derecha Juan María Laboa.

El cardenal Omella comenzó su disertación relatando un cuento que atrapó la atención de todos los presentes. El relato lo tituló “Los anteojos de Dios”.

“He querido contar este cuento que no le pega a un obispo y cardenal, porque en el fondo todos somos niños. Sin embargo, quería hacer referencia con este cuento a que el autor ha cogido los anteojos de Dios, y desde el corazón, ha plasmado en su libro la verdadera historia de Pablo VI”, afirmó durante la presentación a la que acudió Religión Confidencial.  

El arzobispo de Barcelona subrayó que la figura de Pablo VI pudo estar eclipsada con la historia de este país. “Mientras que la prensa del régimen lo presentaba como un enemigo de España, Pablo VI tenía un profundo sentido evangélico, siempre abierto al diálogo”, declaró el cardenal.

Omella manifestó que es de los que piensan que “la figura de Pablo VI, conforme más se distancia el tiempo, más se engrandece. Ahora los españoles le estamos admirando cada vez más. Y es muy interesante ver como el Papa Francisco nos hace rememorar la figura de Pablo VI”.  

El cardenal también recordó que Pablo VI era consciente de la politización del catolicismo español durante el franquismo, pero remarcó que los católicos colaboraron eficazmente en la instauración de la democracia.  

“Ahora entiendo que sea cardenal”

Tras las palabras de Omella, Juan María Laboa, dijo: “Ahora entiendo porque le han nombrado cardenal”.

Laboa ha dedicado parte de su vida docente a Pablo VI, el Concilio Vaticano II y a España. Licenciado en Filosofía y Teología y doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Gregoriana en Roma, ha sido profesor de la Complutense y de la Universidad Pontificia de Comillas.

El teólogo recordó que Pablo VI fue un Papa muy mal visto en España, pero que, sin embargo, “nunca condenó a nadie, él acogió a todos”.  

El Papa del diálogo

Por su parte, Rafael Díaz-Salazar, profesor de Sociología y Relaciones Internacionales de la Universidad Complutense de Madrid definió esta obra como “un relato histórico que produjo muchos conflictos. Pero fruto de esas tensiones fue posible el milagro sociológico, un fenómeno que se produce cuando no se dan las condiciones objetivas y subjetivas para que suceda”.

Díaz-Salazar explicó que, en aquel momento de la historia de España, en el que la Iglesia “se había desnortado ya desde el siglo XVI y era la perfección del integrismo católico, el milagro se produjo cuando esa iglesia logró transmutarse sustancialmente, tanto a nivel nacional como a nivel internacional.  La Iglesia cambió sustancialmente cuando no había condiciones, y fue gracias al Concilio Vaticano II”.

El profesor de Sociología subrayó que Pablo VI tuvo que sufrir ciertos conflictos. “En primer lugar, entre la minoría y la mayoría conciliar.  Una de las riquezas este libro es que quedan muy patentes los conflictos entre quienes tuvieron que elaborar los documentos conciliares”.

“¿Qué me queda a mi como laico cristiano?”, - se pregunta Díaz-Salazar-: y afirmó: “El proyecto de Pablo VI fue una Iglesia en diálogo con cuatro interlocutores: con la humanidad, especialmente con los no creyentes, con las otras religiones, con los hermanos separados y en el interior de la Iglesia”.

Algunos obispos presentes en este acto fueron monseñor Juan del Río, arzobispo castrense, y monseñor Juan Carlos Elizalde, obispo de Vitoria.

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