Lunes 23/10/2017. Actualizado 01:00h

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Vaticano

Algunos medios lo incluyen en el grupo de purpurados conservadores

Qué hace el cardenal Müller en España: está recorriendo este país para que no decaiga su fe

El lado humano del Prefecto para la Doctrina de la Fe. Se ha propuesto transmitir esperanza a los católicos españoles

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El cardenal Gerhard Ludwig Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (antigua Inquisición) ha sido incluido en el grupo de cardenales conservadores por  sus argumentos teológicos que impiden la Eucaristía a un católico divorciado en una nueva unión. Mide casi dos metros, es de semblante serio e infunde respeto. Pero quienes le conocen aseguran que es sencillo, cercano y bromista, con un único fin: acercar a la gente a Jesús. 

El sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez junto al cardenal Gerhard Müller con un poncho peruano. El sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez junto al cardenal Gerhard Müller con un poncho peruano.

Religión Confidencial ha hablado con algunas personas que conocen el lado más humano de Gerhard Müller, creado cardenal en febrero de 2014 por el Papa Francisco.  

Algunos medios le han acusado de ser algo implacable, carente de compasión. “La clave es: ¿qué es la misericordia? Para Müller, la misericordia no consiste en ocultar sino en acercar a la gente a Jesús. En eso, en acercar a la gente a Jesús, sí que es implacable, porque es lo que quiere con todo el corazón”, asegura a este Confidencial un sacerdote que le ha acompañado en su recorrido por España, impartiendo conferencias en distintos centros y universidades.

Este sacerdote afirma: “La Congregación para la Doctrina de la Fe era la antigua Inquisición. Pero ahora realiza una misión muy distinta. La misión del  cardenal es ayudar a los obispos de todo el mundo que envían dudas sobre cuestiones de doctrina y de disciplina y que no saben cómo proceder ante situaciones difíciles. Más que el ‘guardián de la ortodoxia’, Müller es el ‘servidor’ de quienes quieren mantenerse íntegros en la fe y, a veces, se encuentran perplejos ante situaciones de dificultad”.

Y continúa: “No olvidemos que la Congregación se ocupa de todos los casos de abusos de menores, de fracasos vocacionales, de acusaciones. El cardenal ayuda a resolver casos muy concretos de personas que sufren. Alguien falto de misericordia jamás habría asumido un ministerio como este: se habría quedado, más bien, en su encerramiento o se limitaría a emitir sentencias desde lejos. Si vemos a Müller viajando, animando la fe, es precisamente como una obra de misericordia”.

Populismo y amenazas en España

Otra persona que le conoce asegura que Müller ve la situación de España con  esperanza. “Por eso ha viajado aquí en estos últimos meses. Conoce bien nuestra historia y sabe lo importante que es en todo el mundo hispano la vitalidad que tenga la fe en España. Sabe también de las dificultades, del triunfo de un cierto populismo que amenaza nuestra fe. Lo que ‘podemos’ los españoles, es mucho más que lo que nos están haciendo creer”.

Es admirable su profundo amor a Jesucristo y a la Iglesia. “El cardenal dice de sí mismo que Müller ha desaparecido, solo habla del ministerio que ha recibido en servicio a la Iglesia. Es un hombre fascinado por la verdad. Todo lo ve con profundidad: saca la sustancia del caso particular. Es así: siempre mira a lo esencial”, comentan a RC.  

Sencillo y poco diplomático

El cardenal reconoce que la gente se acerca a él con algo de respeto, por el físico y también porque hablando en público se pone muy serio. “Pero en cuanto ven la sonrisa e intercambian un par de palabras con él, se dan cuenta de esa virtud que también tenía Benedicto XVI: la sencillez. Es un hombre muy directo y no es diplomático. Esto hace que, a veces, no maneje bien la diplomacia vaticana y le generen problemas  debido a que habla sin doblez”, cuenta otro sacerdote que le ha tratado.   

Personas que le han escuchado estos días aseguran que lo que más llama la atención es su humanidad y su honda sensibilidad para con los más pobres. “En Perú, cuando iba los veranos a colaborar con las gentes de allí y a darles gratis et amore cursos de teología a los seminaristas, jugaba al fútbol con ellos. En Valencia, un sacerdote peruano se acercó a él, le dio un abrazo y recordó aquellos partidos de fútbol con el ahora cardenal”.  

Las mismas personas afirman que “es un bromista, le gusta hacer juegos de palabras con el español, una calle muy ruidosa, es una calle que no calla… Conoce muchos idiomas y se maneja con fluidez en español, francés, italiano, inglés y es porque se lanza a hablar, no tiene miedo. Cuando aprende una palabra nueva le gusta repetirla”.

Viaja en Ryan Air

Tiene una fina ironía. “Viaja en un avión de Ryan Air en turista, apenas le cabe el cuerpo en el pequeño asiento. Se ríe de la situación y piensa que hubiera sido mejor comprar dos billetes. También escucha. No es un parlanchín”, asegura otro sacerdote.

 “Es de una cultura prodigiosa” –declara este mismo sacerdote- Quizás es uno de los representantes de los grandes sabios, de esos hombres polifacéticos que ya apenas existen. Es un trabajador infatigable y de gran humildad, sin pretensiones. Ocupa el mismo apartamento pequeño que el Prefecto Ratzinger en sus tiempos”

En las conferencias que está pronunciando en España, lo que más le pregunta la gente es sobre la familia, la situación actual de la Iglesia y la Teología de la Liberación.

Aconseja a los matrimonios creer en el amor, frente al amor líquido que nos vende la sociedad y remite a la fidelidad para siempre del sacramento. En su última conferencia sobre el sacerdocio, insistió a los sacerdotes a cultivar su vida sacramental. “El sacerdote necesita ahora mucho apoyo, se encuentra frecuentemente solo y bastante rechazado en el marco social que vivimos. Al mismo tiempo, les exhorta a no dormirse, a no desfallecer”, señala otro sacerdote que le acompaña. 


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