Lunes 23/10/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

La vía catalana

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He aquí la vía catalana; la vía tarraconense, San Pablo y cierra la Marca, la vía mediterránea, el paralelo, la expiación, el Sagrado Corazón, Gaudí redivivo, Balmes y la Balmesiana. Pero antes, un valor seguro, Henri de Lubac, en su libro “La Iglesia en la crisis actual”, de 1970, y parece que fue ayer, pero es hoy: “Es propio de los tiempos en crisis que lo mejor se mezcle con lo peor. La promesa de Cristo no puede fallar. El espíritu de Cristo no abandonará a su Iglesia. Incluso en nuestros tiempos este espíritu sigue soplando. Inspira maravillas, casi siempre ocultas”.

Tesis: hay una nueva Iglesia en Cataluña. El centro informativo respecto a esa Iglesia no debe ser la patología, sino la esperanza. Hay una nueva generación y nueva regeneración. Benedicto XVI vino a Cataluña para afianzar el renacimiento, el retorno a las fuentes.

Algunos datos sueltos, espigados de la realidad. No están todos los que son; aviso para quienes se echan de menos a si mismos. En la pasada Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española los obispos procedentes de Cataluña jugaron un papel destacado y así ha quedado reflejado, por ejemplo, en la composición de la Comisión Permanente. Más allá de ciertos casos y causas, la indiscutible, y a la primera, reelección del obispo de Tarrasa, monseñor José Ángel Sáiz Meneses como Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades, es un magnífico síntoma de lo bien que lo está haciendo en su Iglesia. Una diócesis viva y joven, con un Seminario que es puntero en el cuidado de la formación humana, espiritual y doctrinal. Y eso se nota.

 

No es baladí, tampoco, que el obispo auxiliar de Barcelona, monseñor Sebastián Taltavull fuera elegido Presidente de la Comisión de Pastoral. Un auxiliar en el olimpo de la Conferencia, en el que está su titular, el cardenal Luís Martínez Sistach. Y ha sido así por la bonhomía de este obispo auxiliar que cumplió magníficamente como Vicario General de Menorca, que se ganó la amistad de no pocos a su paso por la Conferencia Episcopal como director de secretariado, y que no deja indiferente por su cercanía a ningún fiel de Barcelona. Si de buen hacer hablamos, no debemos olvidar al arzobispo de Tarragona, monseñor Jaime Pujol, quien, en silencio, para dar tiempo al tiempo, está ofreciendo con su palabra un marco de fidelidad al Papa y a la Iglesia que no pasa inadvertido.

Pero de lo que también tenemos que hablar es de las nuevas generaciones de obispos. Y aquí nos encontramos con la revelación: monseñor Javier Novell i Gomá, de quien dicen los catalanes que es más mediático que los medios, y más claro que el Padre Nuestro. Ha comenzado una revolución, no se puede decir que silenciosa, en su diócesis, y nunca mejor dicho, que traerá muy buenos frutos. Perfil que se completa con el del obispo de Vic, monseñor Román Casanova. Por cierto, cuenta la Iglesia en Cataluña con un estudio sobre la comunicación y los medios que ya quisiera la Iglesia en el resto de la Conferencia Episcopal. Algo se debe de esto a monseñor Juan Piris. Bueno, y con la ayuda incondicional del periódico “La Vanguardia”, que no es baladí.

Estos días, los obispos catalanes han hecho pública una pastoral con motivo del veinticinco aniversario del texto “Las raíces cristianas de Cataluña”. Gran expectación ante el contenido del documento “Al servicio de nuestro pueblo” para ver en qué medida refleja esa semilla de esperanza de la Iglesia en Cataluña.

José Francisco Serrano Oceja

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