Miércoles 22/11/2017. Actualizado 07:29h

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Tribunas

Una semana para el diálogo

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Un artículo de...

Jose Francisco Serrano
Jose Francisco Serrano

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Hoy ha comenzado la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal en la que los obispos clausurarán las efemérides, bastantes discretas, por cierto, de sus bodas de oro. Un momento oportuno para dialogar, entre ellos y con la sociedad, sobre las nuevas perspectivas que se han abierto en la sociedad española, sobre los retos y, también, sobre el mensaje que el cardenal Parolin dejó, como legado, en su reciente visita.

De una forma o de otra, esta segunda reunión de todos los obispos en este año, con un nuevo cardenal español, Carlos Osoro, debiera ser percibida como un mensaje, implícito o explícito, de renovación de la contribución de la Iglesia, y del sujeto cristiano, a la edificación de una renovada estabilidad. Una sociedad con múltiples riesgos, sometida a un cambio de paradigma antropológico, político y cultural.

El mensaje que dejó en herencia el Secretario de Estado del Vaticano se sintetiza en dos palabras: discreción y eficacia.  La eficacia depende de la siembra, de la semilla, también de la tierra.  La cuestión más peliaguda radica en articular la discreción para que no se confunda con un mutis por el foro del sujeto colectivo o con una afonía. 

En la sociedad de la comunicación, y del espectáculo, si tú no hablas, alguien hablará por ti. Es más, si no hablas, y tu pensamiento no se valida, se cierra automáticamente sobre sí mismo y pierde la viabilidad social en su formulación básica. Una de las tentaciones de este momento puede ser encerrase sobre sí misma y convertirse en rehén de los problemas internos de la Iglesia o de la Conferencia Episcopal. Esto, también es auto-referencialidad.

Hay quien dice que venimos de épocas de “sobreexposición” política de la Iglesia, que lo es siempre mediática. La sociedad española ha experimentado cambios profundos que afectan a las condiciones de la libertad pública y que inciden en la mentalidad personal y colectiva. Articular la discreción es un reto no menor.

Esta semana, los obispos tienen la oportunidad de hablar entre ellos y de enviar un mensaje. Una oportunidad que seguro aprovecharán.

Y también de darnos alguna sorpresa con algún invitado especial. Habrá tiempo de comentarla.

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