Lunes 11/12/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

¿El retorno de la metafísica?

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Estoy convencido de que la noticia pasará inadvertida, o casi. Y por eso escribo estas líneas. Ciertamente, para los medios de comunicación generales carece de mayor interés. Y, sin embargo…. Esta es la noticia: “la Santa Sede ha promulgado el ´Decreto de reforma de los estudios eclesiásticos de filosofía`”

Benedicto XVI tiene bien presente la necesidad de aunar razón y fe; de señalar los límites de la razón para explicar plenamente la realidad del hombre; y a la vez, “de la correlación necesaria de razón y fe, de razón y religión, que están llamadas a purificarse y regenerarse recíprocamente, que se necesitan mutuamente y deben reconocerlo”.

Una buena parte del pensamiento de los últimos siglos en Europa ha dado por supuesto –nunca se ha demostrado, sencillamente porque es indemostrable- que la “realidad” se reduce a lo que el hombre puede conocer con la “razón matemática”, a lo que es “experimentable científicamente”.

Con ese “pre-supuesto” se “reduce”, en el pensamiento de los que así afirman, el alcance y la capacidad de la razón; se vacía de sentido la “realidad”, y, en definitiva, se niega al hombre la posibilidad de conocer la verdad, de llegar a la Verdad. Y, peor, se le invita a “cortar”, “sajar”, su razón para no hacerse las preguntas fundamentales: “¿quién soy? ¿soy fruto del azar?, ¿para qué existo? ¿qué sentido tiene mi vida, mi ser?

Con este Decreto se pretende que durante el tiempo de formación en los seminarios, los seminaristas comprendan “la vocación original de la filosofía, es decir, la búsqueda de la verdad y su dimensión sapiencial y metafísica”, para “ampliar los espacios de la racionalidad”, y a la vez, “defenderse del peligro del fideísmo”, que lleva a los creyentes que su Fe y su razón son dos luces paralelas que nunca se encuentran. De ahí, a que el fundamento de la fe acaba en puro sentimentalismo y emoción no hay más que un paso.

Un Decreto verdaderamente necesario. Se vuelve a introducir la Lógica –el arte de usar de la razón- en los estudios; y se ofrece a los futuros presbíteros las armas intelectuales oportunas para expresar la racionalidad de su Fe, y superar, así, cualquier reto intelectual de una sociedad “en la que la propia razón está amenazada por el utilitarismo, por el escepticismo, por el relativismo y por la desconfianza de la razón para conocer la verdad sobre los problemas fundamentales de la vida”.

Una sociedad en la que el pensamiento “débil” es tan débil, que ya se está acercando a no ser, siquiera, pensamiento; y se está convirtiendo en sencilla imaginación, en “consideración ilusoria”.

Una vuelta a la metafísica, una afirmación más de que la Iglesia Católica, no sólo es la defensora de la verdadera libertad en el mundo de hoy, sino de que, además y principalmente, cree en el hombre, en su capacidad de razonar, de descubrir en la realidad que se le presenta ante los sentidos, la realidad del Ser Infinito, de Dios. De descubrir, en definitiva, la Verdad, de razón y de Fe.

Ernesto Juliá Díaz ernesto.julia@gmail.com

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