Jueves 14/12/2017. Actualizado 01:00h

·Publicidad·

Tribunas

El ayuno del mes de ramadán: ejemplo de la relación del musulmán con Dios

    • Facebook (Me gusta)
    • Tweetea!
    • Google Plus One
  • Compartir:

Un artículo de...

Pilar Gonzalez Casado
Pilar Gonzalez Casado

Profesora Agregada a la Cátedra de Literatura árabe cristiana de la Universidad San Dámaso.

Más artículos de Pilar Gonzalez Casado »

El próximo 18 de junio, con un día más o menos de diferencia, con la llegada de la luna nueva será en todo el mundo islámico el 1 del mes de ramadán del año 1436. Es el noveno mes del calendario y es conocido por ser el del ayuno. La luna, como en la mayoría de los pueblos semitas (baste recordar la creación del Génesis: «Y atardeció y amaneció: día primero»), regula el tiempo musulmán. Los días empiezan con la salida de la luna y terminan con la puesta del sol. Cada mes comprende un ciclo lunar, de luna nueva a luna nueva, y doce de estos meses componen un año. Para diferenciarlo del judío, también lunar pero con un mes intercalar para igualar sus días con los del año solar, Mahoma adoptó el lunar sin introducir este mes añadido. Por ello, cada año, el ramadán se celebra once días antes con respecto al año solar anterior. Termina con la gran fiesta de la ruptura del ayuno. El segundo califa, Omar, introdujo la cronología específicamente islámica cuyo año cero es el 622, el año de la emigración del Profeta de La Meca a Medina.

El ramadán encierra tres aspectos básicos: uno conmemorativo, otro ritual y un tercero jurídico. Conmemora el descenso del Corán como Dirección y Criterio para los hombres (3, 185). Según la biografía redactada por Ibn Ishaq, Mahoma pasaba un mes al año en una cueva del monte Hira, cercano a La Meca. En uno de estos retiros, durante el mes de ramadán, recibió la revelación. La noche del 27, la noche del Destino (Corán 97, 1), se rememora el descenso de la primera revelación. Como rito, expresa la relación del creyente con Dios, que ha de abstenerse de comida, bebida, incluso agua, y relaciones sexuales durante las horas de luz de los días de ramadán. La abstención de todas estas actividades se levanta durante la noche y se reanuda al amanecer, cuando se puede distinguir un hilo blanco de uno negro (3, 187). Al igual que el ayuno judío del Yom Kippur(el día de la Expiación), que Mahoma vio cumplir a los judíos de Medina, tiene un valor expiatorio de las culpas. Jurídicamente, es uno de los cinco pilares del islam, una de las cinco prescripciones obligatorias que ha de cumplir todo musulmán junto con la profesión de fe, la peregrinación, la limosna y la oración. Vincula a todos los musulmanes adultos, pero los ancianos, los enfermos, los viajeros,las gestantes y las mujeres durante la menstruación pueden posponer su cumplimiento hasta que se normalice su situación. Es también una fiesta social (familia y amigos se reúnen para celebrar banquetes nocturnos e intercambiarse regalos) y es el símbolo de la unidad de los musulmanes del mundo entero.

La shariaLey y camino, no existe como texto en sí mismo sino que es el conjunto de las decisiones jurídicas extraídas del Corány los hadices. Regula toda la realidad humana, tanto lo social (matrimonio o herencia) como lo más íntimo (defecar, dormir o comer). Como es la expresión práctica de la voluntad divina manifestada en los textos sagrados, la moral islámica es, en realidad, un concepto jurídico: el bien y el mal están determinados por lo que transgrede o no transgredela sharia, y el pecado reside así en el exterior del hombre, en el cumplimiento de la Ley, y no en la ruptura de su relación íntima con Dios.

Es arduo cumplir el ayuno los años que el ramadán coincide con el verano solar: unas quince horas de ayuno absoluto durante el trabajo bañadas en sudor y sed y unas nueve horas de asueto. Pero es más arduo aún creer que la relación del hombre con Dios se basa en el cumplimiento formalista de una Ley y que esta relación no se fundamenta en el Amor con el que el hombre libre y personalmente se adhiere a Él. Como proclama el Salmo 32, Dios «modeló cada corazón y comprende todas sus acciones», conoce el interior del hombre sin necesidad de imponerle una Ley que lo manifieste.

Etiquetas
, ,
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·
·Publicidad·