Miércoles 21/02/2018. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Un obispo en las Cortes de Cádiz

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El pasado miércoles, el obispo de Cádiz y Ceuta, monseñor Antonio Ceballos, visitó el Oratorio de San Felipe Neri, espacio simbólico del constitucionalismo español.

Era la visita de un obispo que se despedía no sólo de la diócesis sino de los actos conmemorativos del centenario de la celebración de la primera Constitución española liberal. Mucho se ha hablado del hecho de que el nombramiento del nuevo obispo no fuera a permitir a monseñor Ceballos presidir eclesialmente los actos de esta singular efeméride. Hay gaditanos ilustres en el campo de las ciencias que recuerdan que la Junta de Andalucía, durante muchos años y especialmente con el convenio firmado en octubre de 2008, ha pretendido una desamortización encubierta de uno de los lugares emblemáticos de la historia de la España contemporánea.

En época de leyes de la memoria, selectivas, por supuesto, arrecia el mal del olvido de la contribución de la Iglesia, y de los hombres de Iglesia, a los acontecimientos que han configurado nuestra nación. El bicentenario de las Cortes de Cádiz no se ha sustraído a este empeño de hacer desaparecer todo lo que suene a Iglesia de la agenda pública, con sus luces y con sus sombras. Hasta tal punto que monseñor Ceballos ha tenido que escribir dos cartas pastorales con motivo de esta fecha.

La primera, titulada "Recordar y celebrar. En la celebración del Bicentenario de las Cortes de Cádiz", en la que afirma que "la Iglesia aportó, en primer lugar, lo que era. Ante todo, el numeroso grupo de personas, Obispos y otros eclesiásticos, la mayoría de ellos hijos de la Ilustración, que fueron nombrados, por su preparación y prestigio social, como representantes del pueblo y elegidos como diputados del Congreso. Es mi deseo que, con ocasión de esta importante efeméride, se pueda hacer un estudio histórico de lo que supuso en las Cortes de 1810-1812 la presencia y la actuación de los representantes de la Iglesia. Al considerar que la Iglesia aportó lo que era, no es posible silenciar que la Iglesia ofreció la fe y la visión cristiana de la vida y de la organización social, según los esquemas culturales y religiosos de la época". En la segunda, con el título "Presencia de la Iglesia en Cádiz en 2012, 200 años de las Cortes de Cádiz", el obispo de Cádiz y Ceuta insiste en que "sólo desde una lectura sesgada de la historia, puede ignorarse la presencia y la influencia que tuvo la Iglesia en aquella época en los importantes acontecimientos, tanto sociales como político, que tuvieron en nuestra ciudad".

Sánchez Agesta, en su historia del constitucionalismo español, resalta que las reformas de Cádiz fueron más revolucionarias que las de los afrancesados en lo político pero mucho más comedidas y conservadoras en lo religioso. La cuestión religiosa en la Constitución de Cádiz fue un compromiso con la Iglesia y con la nueva clase social, los nuevos tiempos. Demasiados compromisos para la historia.

José Francisco Serrano Oceja

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