Viernes 20/10/2017. Actualizado 19:01h

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Tribunas

El nuevo Secretario de Estado y España

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La incógnita se ha despejado y el nuevo curso en la Santa Sede comienza con cambios en el horizonte y con un renovado impulso. El Papa Francisco cumple las expectativas y, aunque las interpretaciones del universo mediático sigan siendo más deseos que realidades, la reforma de la Iglesia, y de la vida cristiana, no se frena dentro de los muros vaticanos.

Antes de que se produzca la primera reunión del Consejo de cardenales para la reforma de la Curia, entre otros asuntos, el Papa ha movido ficha y ha nombrado a un diplomático de primera línea para el ministerio, o servicio de Secretario de Estado. Una de las características de la trayectoria de monseñor Pietro Parolin es el unánime buen recuerdo que ha dejado en los lugares en los que ha trabajado.

Hay dos preguntas que, espontáneamente, surgen a la hora de analizar este nombramiento. La primera, cuál era la relación del nuevo Secretario de Estado con el cardenal Bergoglio. Si bien es cierto que monseñor Parolin fue el hombre de referencia en el día a día de la diplomacia de la Santa Sede en el pontificado de Benedicto XVI, -trabajo que no siempre fue fácil, ni que le fue facilitado-, lo que parece claro es que su prestigio dentro de la Santa Sede es tal que el Papa, con esporádicos encuentros, ha descubierto el potencial espiritual y renovador del nuevo Secretario de Estado. Al tiempo que, como ha quedado patente en la carta del recién designado, la sintonía es de fondo y de forma. En este sentido, el prestigio de monseñor Parolin se ha acrecentado en los últimos años particularmente dentro del episcopado de América Latina y muy especialmente entre los cardenales de ese continente.

Respecto a España, monseñor Parolin no ha tenido especiales estancias de tiempo prolongado en nuestro país. Su trabajo anterior a la designación de Nuncio en Venezuela le hizo ocuparse de algunos asuntos complejos, como el del conflicto por el patrimonio religioso de la Franja o el de la propiedad de la Universidad Católica de Murcia, entre otros. Seguía el día a día de las políticas laicistas de Zapatero. Y ha mantenido contacto frecuente con los españoles de la Curia, en particular con el cardenal Cañizares en sus últimos años en Toledo y en la primera etapa de éste en Roma. Afirman quienes han tratado con monseñor Parolin que tiene un conocimiento profundo de España, y de su vida eclesial, y que contribuirá a un sereno y no precipitado cambio de tercio eclesial.

José Francisco Serrano Ocejajfsoc@ono.com

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