Jueves 19/07/2018. Actualizado 01:00h

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Tribunas

El ministro teólogo

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La metafísica siempre ha estado cerca de la teología. Comenzamos el nuevo curso con Bolonia en el fondo y en la forma de los estudios teológicos y eclesiásticos.

Ocurrió en la última reunión de la Conferencia de Rectores, en la que el ministro Gabilondo se convirtió, por mor de la historia, en el defensor de la calidad de los estudios de Teología y de Derecho Canónico en España. El motivo fue la propuesta del proyecto de nuevo Decreto de convalidación de los Estudios filosóficos, teológicos y canónicos, que sustituirá al anterior vigente con la obligada actualización a la normativa del Espacio Europeo de Enseñanza Superior.

Un texto ampliamente debatido en la cocina por la pertinente Comisión de la Conferencia Episcopal y por los técnicos del ministerio. Pues hete aquí que, como ya habían anunciado previamente, el proyecto legislativo, que también se había debatido y perfilado en laConferencia de Decanos de Facultades de Teología, no satisfacía del todo a algunos rectores de Universidades de la Iglesia, Pontificias para más señas, con lo que se produjo públicamente un peculiar debate en el que el ministro Gabilondo demostró conocer el percal por dentro y por fuera. Un debate que tenía como punto de discusión los Estudios de Ciencias Religiosas.

En la discusión participaron varios rectores, garantizando que los títulos impartidos por las Facultades eclesiásticas tienen la misma calidad, -se podría decir en algunos casos que más-, que los de las Universidades del Estado o privadas. Incluso se llegó a recordar que elVaticano fue uno de los primeros firmantes de la Declaración de Bolonia y que su Agencia de Evaluación de la Calidad es altamente estimada en el mundo de las ANECAS.

Dicho lo cual, la enseñanza de la teología en España tendrá que reconocer al ministro metafísico los trabajos y los días y su obligado paso para reconocer la calidad de unos estudios que, en realidad, lo son ya por el estatuto científico y por la naturaleza epistemológica de los saberes que enseñan. Tendrán que agradecer al ministro Gabilondosus estudios de Tomás de Aquino y de Leibniz, casi nada.

José Francisco Serrano Oceja

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