Sábado 21/10/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

Con las maletas preparadas

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Jose Francisco Serrano
Jose Francisco Serrano

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La ironía no funciona en la radio, pero sí en la prensa. Se atribuye al cardenal Tarancón aquella frase de que los obispos españoles tienen tortícolis de tanto mirar a Roma. Y se decía porque el español es un episcopado que siempre ha sido obediente a las directrices vaticanas.

            Esta semana los obispos están haciendo las maletas para ir a Roma, con lo que la mirada no será torcida sino recta. Y lo van a hacer en las primeras vísperas de la Asamblea plenaria del episcopado que elegirá a un nuevo presidente. Dicen que este proceso, de Roma a Madrid, que no de Madrid a Roma, aunque de Roma venga lo que a Roma va, va a suponer el fin de al era Rouco. Un final que se ha convertido en aquel del cuento del lobo, tantas veces anunciado que cuando llegue, y para largo tiempo lo fían ahora, no nos lo vamos a creer.

            Hace ya mucho tiempo que los obispos españoles no realizan una Visita Ad limina. De hecho, hay una generación de obispos que no tienen esa experiencia. La última Visita Ad limina fue durante los primeros meses de 2005, siendo Juan Pablo II Papa. Con Benedicto XVI no se produjo ninguna.

            En estos días pasados han sido varios los obispos que han hablado de este ejercicio de comunión y de unidad eclesial en sus cartas pastorales. Se podría destacar el hecho de que algunos se han referido a las veces que ya se han visto con el Papa Francisco. Por ejemplo, el arzobispo de Burgos, que hace referencia a que se encontró con el Papa el pasado día 1 de febrero.

O el del arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo que en su caso, “se puede decir que es la primera vez que realizo la Visita ad Limina como Obispo residencial. Cuando me disponía a hacerla en abril de 2005 como Obispo de Córdoba, el Papa Juan Pablo II era ingresado en la clínica Gemelli muriendo pocos días después. Sí la hice como Obispo auxiliar de Toledo en noviembre de 1997, acompañando a mi Arzobispo”.

            No debemos olvidar, como ha relatado el obispo de Jaén, monseñor Ramón del Hoyo, que Como preparación de la visita “ad limina” cada diócesis ha preparado una Relación sobre el estado de la Diócesis, desde el año 2005 al 2013. En ese texto se recoge, de forma ordenada y en respuesta a un cuestionario igual para todas las diócesis, un informe de la organización administrativa y pastoral de cada Iglesia particular. Informe que en Diciembre se remitió a la Congregación para los Obispos, a través de la Nunciatura Apostólica en España, junto con varios Anexos referentes a las distintas secciones o capítulos. Como anécdota hay que reseñar que uno de los volúmenes se envía sin encuadernar con el fin de facilitar su desgarro por materias para su envío a las Congregaciones.

            Habrá que esperar, por tanto, a que se celebre la visita, a que los obispos se reúnan con el Papa por pequeños grupos, y a que el Papa se dirija públicamente a todos, el próximo lunes 3 de marzo, con una intervención de presentación del cardenal Rouco Varela.

            Sabremos, entonces, a quién habrá mirado el Papa y cómo se habrán mirado entre ellos.

 José Francisco Serrano Oceja

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