Martes 22/05/2018. Actualizado 15:28h

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Tribunas

El futuro de la Iglesia en España

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Un artículo de...

Jose Francisco Serrano
Jose Francisco Serrano

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Toda concepción cristiana del tiempo está marcada por la esperanza. La esperanza cristiana es una fuerza vital que permite, en un final presente, un nuevo comienzo. No es una mera espera, un guardar pasivo, sino una esperanza creativa de las realidades que Dios ha prometido.

¿En dónde radica la esperanza en la Iglesia en España? En el Señor de la historia, por supuesto; en la fuerza del Espíritu; en la presencia fecunda del Evangelio. ¿Vivimos en la Iglesia en España un nuevo tiempo de esperanza?

Sin lugar a dudas, como acaban de demostrar los recientes nombramientos, se va a producir un cambio generacional en el contexto del pontificado del Papa Francisco. Un cambio de personas, de ideas, en el que la sola imitación de lo que hace o dice el Papa es condición necesaria, pero no suficiente.

El Papa Francisco ha traído, sin lugar a dudas, una nueva esperanza. Pero también ha producido un cambio en el foco de la atención y de las prioridades. Y ese cambio hay que aterrizarle en España, desde la realidad inmediata y teniendo en cuenta el pasado cercano.

Da la impresión de un horizonte en el que la Iglesia futura no incida en cuestiones antropológicas disputadas socialmente, ni culturalmente. Una Iglesia que no busca la confrontación pública sino el diálogo y el acuerdo. Apunta, por tanto, a un cristianismo de minorías, al olvido de ciertas cuestiones y a una mayor preocupación por la experiencia interior que por las consecuencias morales de esa vivencia cristiana.

Lo que hay que resolver –cuestión nada fácil- es si ese cambio responde a la idea, ya asumida, de haber perdido la batalla cultural que habían alentado pontificados anteriores. Por tanto, estaríamos en la consiguiente búsqueda de nuevas estrategias, que son formas de presencia.

¿Hemos perdido los católicos españoles, los cristianos, que se dice ahora, la batalla social, cultural, antropológica, y por eso nos refugiamos en la salida de lo social, que no crea tensiones públicas?

Pregunta que queda abierta y que habrá que ir respondiendo poco a poco, con calma.


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