Lunes 23/10/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

El fin de los Acuerdos Iglesia-Estado

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Jose Francisco Serrano
Jose Francisco Serrano

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Una sentencia política, e ideológica, ha dictado el fin de los Acuerdos entre la Iglesia y el Estado. Lo que era la línea roja tanto de los gobiernos del centro derecha como de los gobiernos socialistas en la época clásica democrática, Felipe González e incluso Zapatero, se convierte ahora en el primer símbolo objeto de derribo en la nueva Transición política española.

La sospecha de inconstitucionalidad de los Acuerdos Iglesia-Estado fue siempre un leit motiv de la izquierda jurídica y política frente a los denominados privilegios de la Iglesia. Privilegios inexistentes; servicios evidentes como forma de articular derechos fundamentales.

Para dar densidad a sus argumentos contaban un grupo no desdeñable de profesores de Derecho Eclesiástico del Estado en las Universidades.  Con frecuencia se repetía que eran la cobertura legal de los privilegios de la Iglesia Católica en España. No hay que olvidar que el Tribunal Constitucional ha mantenido invariable la constitucionalidad de los Acuerdos y los ha custodiado en sus efectos jurídicos, sobre todo en lo referido a la libertad de conciencia, educación y en los servicios que presta la Iglesia dentro del orden de lo público.

Ahora, tal y como se ha podido comprobar con el caso del pacto presupuestario del PSOE con Podemos en Castilla-La Macha, los Acuerdos van a ser la primera víctima de la nueva situación política. El pacto manchego insta al Gobierno de España a "suprimir el concordato con el Vaticano que obliga a financiar con dinero público los servicios religiosos católicos en la sanidad pública”. (Punto 1. apartado e)

 

También han aprobado "reducir progresivamente la financiación pública de la educación concertada y garantizar la disponibilidad de plazas en la educación pública". (Punto 2, apartado b)

En esta materia los representantes políticos de Ciudadanos son deudores de una mentalidad anti status quo respecto a los Acuerdos. Muy de los vientos que corren y muy facilitadora de cualquier puente con otras formaciones políticas.  

Otra cuestión que se plantea es el hecho mismo de la existencia de un marco normativo con la Santa sede, que es práctica común en las relaciones internacionales. Pero ya no con los contenidos referidos a los del 79. Por cierto, Acuerdos que en algunas materias aún no se han desarrollado plenamente.

En la Conferencia Episcopal, por obra y gracia de la Comisión de Asuntos Jurídicos y como encargo de la Nunciatura, se trabaja sobre una estrategia de respuesta ante la amenaza de la denuncia de los Acuerdos. Un proyecto coordinado por el obispo de Ciudad Rodrigo, monseñor Raúl Berzosa.

Como ocurre con las generales de la ley, los Acuerdos nacen en un determinado tiempo y sirven de marco de relaciones durante un determinado período, aunque su vocación natural es la perdurabilidad. Como muy argumenta el profesor Navarro Valls, en la historia de la Iglesia de José Antonio Escudero, la vigencia de los actuales no depende de la ideología, ni de las coyunturas.

Otra cuestión es que la ideología victoriosa haya decidido sentenciar los Acuerdos Iglesia-Estado. Contando incluso con una especie social que se puede percibir en algunos sectores eclesiásticos que dan por inevitable, y se encojen de hombros, “la marcha de la historia”. 

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