Jueves 19/10/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

El "efecto Francisco" también positivo para el ecumenismo

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Salvador Bernal
Salvador Bernal

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Mucho se ha escrito estos últimos días sobre el primer aniversario del papa, que lo pasó, como es bien sabido, haciendo ejercicios espirituales con personas relevantes de la Curia romana. Entre esa infinidad de artículos y comentarios, me interesaron especialmente entrevistas y crónicas aparecidas en el diario La Croix el 12 de marzo. Tienen el gran valor testimonial de proceder de personas no católicas, que muestran su impresión positiva sobre la aportación de este pontificado a la unidad de los cristianos.

            Ciertamente, el proceso ha avanzado mucho en los últimos años. Además del trabajo teológico y pastoral de tantos, dos fenómenos externos contribuyen también a vencer resistencias y acercar posturas: la necesidad de una especie de frente común ante el Occidente secularizado y cada vez más militante desde cierto fundamentalismo laicista; y las graves persecuciones en Oriente contra los portadores de la cruz: no sólo protagonizadas por musulmanes, sino también por hindúes y budistas (a pesar de la imagen idílica que suele darse de estos últimos en Europa y América).

            En el origen histórico de cismas y divisiones no hubo sólo diferencias dogmáticas o doctrinales. Influyó mucho también la personalidad de los protagonistas, incluidos miembros de la Jerarquía católica. Por eso, importa tanto calibrar la figura de los líderes religiosos del momento. En este sentido, el reconocimiento por figuras de iglesias y confesiones de la amabilidad, simpatía y apertura de Francisco, puede contribuir, efectivamente, a restañar viejas heridas.

            Jean-François Colosimo, teólogo ortodoxo, presidente de las conocidas Éditions du Cerf, considera que nunca la unidad parece tan próxima: “por su sencillez, su preocupación por los pobres y su estilo de romper moldes, Francisco subraya la distorsión que existe entre los teólogos y la jerarquía ortodoxos. A los primeros les encanta su ejercicio del primado, enfocado como un servicio”. Otros factores positivos provienen de la reforma de la Curia y del reconocimiento de una mayor autonomía a las iglesias locales.

            No sin ironía, Antoine Nouis, director del semanario protestante Reforme, afirma: “ciertamente, no me hecho papista, pero quizá si bergoglista”: “en sus palabras y en sus hechos, veo una encarnación del Evangelio en el que creo, y esta sensación es compartida por muchos protestantes”. Reconoce que el papa le edifica y que “más allá de las diferencias doctrinales que subsisten, me parece que puede hacer avanzar el diálogo ecuménico”. Valora especialmente la actitud abierta de un pontífice hacia todos los que “estamos en camino hacia la verdad”, porque un planteamiento solidario “nos puede ayudar en nuestra propia fidelidad al Evangelio”.

             Armand Abecassis, escritor y filósofo judío, recuerda la amistad del papa con el rabino de Buenos Aires. No todos los rabinos pensarás así, pero él estima que el papa Francisco favorece que sea escuchado el mensaje divino, “que necesita de las dos Alianzas, y esto concierne a los judíos, ya que la espiritualidad evangélica se enraíza en la Torá, que invita con insistencia a prestar atención a los pobres, a la viuda, al huérfano, al extranjero”. Está convencido de que Francisco “quiere profundizar en la reconciliación entre judíos y los cristianos, en marcha desde el Vaticano II. Es muy importante para el mundo. Puede servir de modelo”.

            Ese mismo día, La Croix publicaba una crónica titulada “los evangélicos americanos seducidos por el Papa”. Céline Hoyeau relata cómo, en los últimos meses, grandes figuras del evangelismo estadounidense no dejan de mostrar su cercanía al papa Francisco. Y destaca esta anécdota: Francisco envió hace unos días un sencillo mensaje en vídeo para saludar a los pentecostalistas, que se reunían en Texas. Les pidió que rezasen por él, lo que hizo inmediatamente el “tele-evangelista” Kenneth Copeland, presidente de la asamblea. La periodista comenta que “esta escena poco habitual ilustra la asombrosa fascinación que suscita el Papa en los medios evangélicos estadounidenses, tradicionalmente poco papistas...” “Pocas veces un líder religioso fue tan cálidamente acogido en la órbita cristiana, incluyendo a muchos evangélicos”, afirma Timothy George, director del semanario evangélico Christianity Today.

            He escrito hoy una traducción, más que una columna, pero me parece que valía la pena hacer eco a estas informaciones.

Salvador Bernal

 


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