Jueves 18/01/2018. Actualizado 01:00h

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Todo cambia en Navidad

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Un artículo de...

Jesús Ortiz
Jesús Ortiz

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La Navidad se celebra desde hace más de veinte siglos y comienza en la noche del 24 de diciembre cuando Jesús nace en Belén de Judea. Su madre se llama María y José hace las veces de padre, porque el Niño Dios ha sido concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. No hay razones para no creerlo pues el pueblo judío ha esperado durante muchos siglos al Mesías Salvador que establecería el reino de Dios en la tierra. Y por fin Dios es uno de nosotros que entra en la historia con carne y sangre reales directamente y no solo por medio de sus precursores como Abrahán, Moisés, Isaías o Juan Bautista.

Sin Jesucristo, Dios y hombre verdadero, no hay Navidad sino navidades, ha dicho el papa Francisco estos días para destacar que sin el sentido cristiano las fiestas son humo tóxico, luces que no orientan camino alguno, y ruidos que aturden el corazón.

Y he aquí que el Ayuntamiento de Madrid, comandado a medias por Manuela Carmena, cuyo santo es precisamente el 1 de enero -Solemnidad de la Virgen María, Madre Dios-, proclama que Todo cambia en Navidad. Pero no es verdad pues sin Jesús, María y José, los ángeles y los pastores, y los Reyes Magos nada cambia en el corazón ni en la inteligencia de las mujeres y los hombres. Lo único que hay por unos días es jaleo, luces y ruidos que dejan los bolsillos vacíos y cierta resaca con desánimo; pues los problemas siguen ahí y no hay magia que valga.

El folleto de este Ayuntamiento de Ahora Madrid inmerso en luchas intestinas nada dice de la verdadera Navidad, ni en palabras ni en imágenes. ¿Se puede admitir que en la portada y en el interior sólo parezcan cachivaches caóticos -que no católicos- y ni una sola imagen del Niño con su Madre, san José, los ángeles o los pastores? Pasen y vean señores madrileños el circo y comprueben la manipulación.

Sólo hay un barniz de buenismo que habla de los ojos de los pequeños, de la magia e ilusión, de la potencia colectiva que hace posible aquello que parecía imposible imaginar. Y tiene razón pues concejalas ateas y concejales ateos se empeñan en borrar año tras año las huellas cristianas. Nada en la Puerta de Alcalá pero que ahora luce docenas de belenes colocados por los madrileños hartos de la cristianofobia de este Ayuntamiento que sólo representa a unos pocos desengañados. Y los Reyes Magos de la cabalgata han salido en medio de un circo vestidos con cortinas horteras de ducha.

Para que no se diga, los magos de la manipulación mencionan en el folleto de marras la espiritualidad de las tradiciones en la celebración colectiva, y así Todo cambia en Navidad. Pues como afirmaba Gatopardo es preciso que todo cambie para que todo siga igual, y añadimos, por poco tiempo. Escribe que Paz y Tolerancia, con mayúscula, serán valores comunes sobre los que todos podemos abrazarnos. Amén.


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