Viernes 20/10/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

La belleza cuaresmal

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Notas estéticas para una semana cuaresmal.

Monseñor César Franco, obispo auxiliar de Madrid, responsable de la pastoral universitaria, y de la JMJ, ahora que vamos de paso, pronunció una homilía en la Capilla de Somosaguas que no debe pasar inadvertida. Don César es un fino biblista, discípulo dilecto de don Mariano Herranz y uno de los investigadores que más jugo le ha sacado a la tesis del sustrato semítico. Además, como se puede comprobar en algunos números de “Alfa y Omega”, es poeta, y pintor. Un perfil ideal para la vía estética de la Evangelización y para recuperar la belleza que salvará al mundo, también al universitario. En la citada homilía dibujó la misericordia de Dios y la búsqueda de Dios, que lo es de la verdad, con una delicadeza que no es frecuente en las predicas.

 

Frente al feísmo instaurado en la profanación, manifestación del horror al vacío de las ideologías satánicas, la presencia cristiana siempre atrae por su belleza. Una homilía con aviso para navegantes: “Es verdad que la relación de cooperación, cordial y fecunda, de la Universidad Complutense con la Iglesia de Madrid, que se remonta, mediante convenios y acciones conjuntas, a la segunda mitad del siglo pasado y dura hasta nuestros días, no queda empañada por la acción de grupos minoritarios, que no representan al conjunto de la juventud universitaria, que, con generosidad y esfuerzo, se dedica al estudio con la mirada puesta en una sociedad mejor”.

Seguimos en el universo artístico, uno de los más eficaces atrios de los gentiles, y una de las más relevantes asignaturas pendientes de la Iglesia. Me dicen que en Huelva se va a inaugurar una exposición permanente de María Teresa Peña, pintora burgalesa, en el Monasterio de Santa Clara de Moguer. Los cuadros de esta mística del pincel, que ilustran varias portadas de libros de la BAC, han pasado su travesía del desierto, del norte de España, Cantabria perdida y hallada, al sur, que también existe, y, al final, parece que recalan entre los muros del silencio, de la contemplación y de la plasmación del espíritu del Evangelio puro. La pintura de María Teresa Peña es la pintura evangélica de la postmodernidad. Hay que agradecer a monseñor José Vilaplana, a su fina sensibilidad, que haya hecho de cicerone de esta oculta y ocultada joya religiosa de nuestro tiempo.

Me dicen también que hay que peregrinar a los planos de la capilla de la Conferencia Episcopal para contemplar su proyectada restauración y las teselas del P. Marko Ivan Rupnik, S.J. Como motivo ornamental, un retablo de obispos españoles santos, que los hay y muchos. Una catequesis de la historia de la santidad, de la confesión de fe y del martirio. Porque la historia del episcopado en nuestra Iglesia es una historia de santidad que traspasa los años, los siglos, las épocas, los períodos y los tiempos. El Miguel Ángel de la Iglesia en la época contemporánea ha puesto su mano en el corazón de la sede de la Conferencia Episcopal. Toda una esperanza.

José Francisco Serrano Oceja

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