Lunes 20/11/2017. Actualizado 01:00h

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Tribunas

La agenda oculta de los obispos

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Un artículo de...

Jose Francisco Serrano
Jose Francisco Serrano

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Imaginemos la escena. No es difícil con las fotos que ya tenemos. El Papa ante un nutrido grupo de obispos, una Conferencia episcopal a la que habla, paradoja, de las Provincias Eclesiásticas. Pero ese es otro tema. En español, por supuesto. Un mar de solideos como si fueran teselas de un gran mosaico de pluralidad eclesial.

El Papa, Sucesor de Pedro, dulce Cristo en la tierra, se dirige a sus hermanos y se palpa que tiene un par de cosa que decirles.

La primera, que “Dios es el Señor del primer paso”. Y desde ahí la centralidad de Dios y de la iniciativa divina, “primerear”, que tiene que ver también con la capacidad de iniciativa de los obispos como padres y pastores.

Por cierto, más adelante hablaría de la relación del obispo con los sacerdotes, y vaya cosas que dijo sobre la mano tendida siempre de los obispos a los sacerdotes.  

Pero volvamos a nuestro argumento. Señala el Papa: “No enmudezcan la voz de Aquél que los ha llamado ni se ilusionen en que sea la suma de sus pobres virtudes –las de ustedes- o los halagos de los poderosos de turno quienes aseguran el resultado de la misión que les ha confiado Dios. (…) No se midan con el metro de aquellos que quisieran que fueran sólo una casta de funcionarios plegados a la dictadura del presente”.

Pasa el tiempo. Sigue el discurso. Y en un momento dado, el Papa desgrana una serie de mensajes, claros y directos. El primero dedicado a la comunión –común unión- de los obispos: “Busquen con perseverancia la comunión entre ustedes”.

Y para que no se lleven a engaño, una consecuencia práctica: “No se cansen de construirla –la comunión- a través del diálogo franco y fraterno, condenando como peste las agendas encubiertas, por favor. Sean premurosos en cumplir el primer paso, del uno para con el otro. Anticípense en la disposición de comprender las razones del otro. Déjense enriquecer de lo que el otro les puede ofrecer…”.

Huir como la peste de las “agendas encubiertas”, agendas ocultas que diríamos por estos lares. Es decir, ¿que los obispos tienen agendas ocultas, que construyen estrategias de poder, de decisión al margen de la unión y de la comunión ante decisiones trascendentales para la Iglesia y para la sociedad, ante elecciones y procesos de nombramiento y selección en y para los organismos episcopales?

Lo ha dicho el Papa, y se lo ha dicho… a los obispos colombianos. Colombianos, eh, no nos equivoquemos. 


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