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Sucot

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Un artículo de...

Montse Leyra Curia
Montse Leyra Curia

Profesora de hebreo en la Universidad San Dámaso

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Hace unas semanas, el mundo judío ha celebrado Sucot (Tabernáculos o Cabañas), fiesta de gozo y regocijo, después del tiempo de arrepentimiento y redención del Año nuevo (Rosh ha Shanah) y el Día de la expiación (Yom Kippur). Recuerdo que durante mis años en Israel, disfrutaba al pasear por Jerusalén durante esta fiesta, y contemplar o entrar en las cabañas construídas en terrazas, patios o jardines de las casas.

La Biblia (Levítico 23, 34-36, 39-43; Nehemías 8, 14-18) describe el precepto de residir en la sucah o cabaña durante 7 días en Israel y 8 en la diáspora. Levítico 23,41 explica que este precepto ayuda a recordar cómo Dios mandó vivir al pueblo de Israel en tiendas cuando los sacó de Egipto. Además, residiendo en cabañas, frágiles y sujetas a la inclemencia del tiempo, Israel es llamado a dejar la seguridad de sus casas y confiar en Dios. También actualmente hay judíos que comen y duermen allí. Es una de las tres fiestas (junto a Pascua y Pentecostés) en que los israelitas debían ir al Templo en peregrinación (Exodo 23,14-17; Deuteronomio 16,16).

Exod. 23,14-17, 34,22 y Deut. 16, 13 indican que Sucot se celebraba al final del tiempo de la cosecha y recolección de los frutos y Levítico 23 precisa que se celebra siete días a partir del 15 del mes séptimo (Tishrei en el calendario judío; entre fines de septiembre y fines de octubre en el gregoriano). Zacarías 14,16 predice que todas las gentes subirán a Jerusalén a celebrar Sucot. A veces, hoy en día, los israelíes invitan a las tiendas a los extranjeros alguno de los días de Sucot.

La Mishnah dedica un tratado a esta fiesta. Además del precepto de habitar en tiendas, se mandaba a Israel reunir ramas de palmera y de sauce, de mirto y ramas con sus frutos, que se identifican con la cidra (en hebreo, etrog), y llevarlas al Templo o a la Sinagoga (Sucot 3). Según la tradición judía, se mantienen unidas las rama de palmera, mirto y sauce (el conjunto de las tres se llama lulav) en la mano derecha y el etrog en la mano izquierda y se unen las cuatro especies para agitarlas y pronunciar la bendición.

Una de las observancias más gozosas de Sucot es el Simchat Beit HaShoeivah (Regocijo en el pozo del Templo). Cuando el Templo estaba en pie, todo sacrificio incluía libaciones de vino sobre el altar. En Sucot, se vertía también agua sobre el altar en una ceremonia especial. Cada mañana de Sucot, un grupo de levitas y sacerdotes bajaban a la fuente de Siloé y sacaba agua para verterla sobre el altar después del sacrificio matutino diario. Una procession de hombres y mujeres acompañaba a los sacerdotes, que llevaban el agua al Templo, mientras agitaban el lulav, cantaban el salmo 118, 25 y tocaban la trompeta. Había dos agujeros en el altar: por uno, se vertía el vino que acompañaba cada sacrificio; por el segundo, el agua de Sucot. El agua vertida representaba la lluvia, que el pueblo pedía a Dios para la siguiente cosecha. Además, la ceremonia de la libación del agua se asociaba con las aguas sanadoras que saldrían del Templo en la profecía de Ezekiel 47, 1-12 y con las aguas vivas que saldrían de Jerusalén en Zacarías 14, 8, cuando todas las naciones subieran a adorar “al rey, Señor de los ejércitos y a celebrar la fiesta de Sucot” (Zac., 14:16). La Tosefta (Sucah 3, 11-12) ve en la ceremonia del agua también un símbolo del milagro de Éxodo 17, 1-7, en el que salió agua de la roca en Horev, cuando Moisés la golpeó.

En la época del Templo, las noches de Sucot se caracterizaban por alegres celebraciones en el patio de las mujeres. Los sacerdotes iluminaban Jerusalén con fuego en los candelabros. Hombres piadosos e instruidos danzaban sosteniendo antorchas, mientras los levitas tocaban distintos instrumentos musicales.

El séptimo día de la fiesta se llama Hoshanah Rabbah (gran súplica). Los fieles rodeaban siete veces el altar sosteniendo las cuatro especies y entonando tanto el salmo 118,25 como las letanías, cuyo refrán era hoshanna. Al final de la ceremonia, se golpeaban las ramas de sauce en el suelo a los lados del altar. El 23 del mes de Tishrei, Israel celebra la fiesta de Simhat Torah (el regocijo de la Torah), que marca el final del ciclo anual de lecturas de la Torah: también hoy los judíos en Israel danzan y llevan en procesión rollos de la Torah.


Montse Leyra

Profesora de hebreo y literatura judía de la Universidad San Dámaso

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